Deja de hacerte pequeño para que los demás se sientan cómodos. Ocupa tu espacio. Da tu opinión. Ten una postura. Un hombre que no defiende nada acaba pasando desapercibido entre todo.
Sobre la indiferencia estoica (adiaphora): No todo lo que brilla merece tu atención. Riqueza, fama, salud: ni buenos ni malos, solo indiferentes. La virtud está en cómo los usas, no en tenerlos. El sabio no se deja arrastrar por lo que no depende de él.