This is straight-up state-sponsored elder culling, dressed as "compassion."
A 79-year-old Catholic priest with a broken hip—not terminal—gets pitched MAiD twice by Vancouver General Hospital staff who knew damn well he was a priest opposed to suicide. They didn't listen. They pushed death on a man sworn to life.
Canada's MAiD machine isn't "choice"—it's a cost-saving meat grinder hitting 15,000+ kills yearly, expanding to the depressed, poor, and disabled. Old White guy recovering in hospital? Perfect target. "Dignity" my ass—this is bureaucratic euthanasia quotas replacing expensive care with a needle.
WTF indeed: polite Canada quietly euthanizing its founding stock while importing replacements. Fr. Holland's shock exposes the rot. Refuse the jab, fight the death cult. This isn't healthcare; it's demographic surrender with a smile.
Díganme lo que quieran… pero que rico es volver a ver gente bien vestida representando a mi país. Ya estaba harta de tener que encontrarme con imágenes del mamarracho de Petro vestido como
gota-a-gota . La clase es una vaina muy difícil de comprar
My husband and I went out for dinner last night, and something happened that honestly left me confused.
Our bill came to $70, and we left $20 on the table as a tip. In my mind, that felt reasonable. It was not meant to be disrespectful, and we were not trying to make any kind of statement. We simply paid the bill and left what we thought was a fair tip.
But the waiter refused to take it and told us that if we were not willing to tip at least $35, then we should not be dining out.
I was surprised, because $20 on a $70 bill is still a real amount of money. Maybe it is not what some people expect now, but it also does not feel like nothing.
I understand that servers work hard. I know tips matter, and I respect the people who do that job. But I also think moments like this show how tense tipping culture has become.
What used to feel like a thank-you now sometimes feels like a demand. Customers feel pressured, servers feel underpaid, and everyone ends up frustrated with each other instead of questioning the system that created the problem.
So I am genuinely asking: was $20 on a $70 bill really that bad, or have tipping expectations gotten out of hand..., 🤔🤔🤔?
@mcgillmedicines We use the 1% injectable solution orally. It contains 10mg per ml. Order from animal supply sites like pbsanimalhealth. You will need a syringe to withdraw the ivermectin. We find it easier and neater to work with. The injectable NOT the pour on.
https://t.co/8tgCIop2aD
@ninavars@martinvars La propina me suena a pagarle al empleado una parte del sueldo que el empleador se niega a pagar….xq la propina completa el sueldo! Le pagamos propina a los docentes? A los medicos?
En los años 70, una empresa siderúrgica japonesa llamada Nippon Steel tenía un problema: sus instalaciones industriales habían arrasado el paisaje y necesitaban plantar algo verde alrededor. Llamaron a un botánico de la Universidad Nacional de Yokohama llamado Akira Miyawaki.
Lo que Miyawaki plantó no se parecía a nada que Nippon Steel hubiera visto antes.
Miyawaki había nacido el 29 de enero de 1928 en la prefectura de Okayama, en el seno de una familia de agricultores. Estudió ecología vegetal en Hiroshima y luego se marchó a Alemania a trabajar con el botánico Reinhold Tüxen, pionero de la fitosociología, la ciencia que estudia cómo las plantas forman comunidades entre sí. De Tüxen aprendió el concepto que definiría toda su carrera: la vegetación potencial natural, es decir, lo que crecería en un lugar determinado si el ser humano no lo hubiera alterado nunca.
Cuando volvió a Japón en 1960, empezó a recorrer templos y santuarios sintoístas. Había allí algo que el resto del país había perdido: los chinju-no-mori, los bosques sagrados que rodeaban los lugares de culto y que llevaban siglos sin ser tocados porque se consideraban protegidos por los dioses. Eran densos, caóticos, extraordinariamente ricos en especies. Miyawaki los cartografió durante años como referencia de lo que debía existir.
Cuando Nippon Steel lo llamó, aplicó exactamente esa lógica: averiguó qué especies habrían crecido naturalmente en ese suelo, preparó la tierra con materia orgánica, y plantó decenas de especies nativas juntas, en alta densidad, dejando que compitieran y se organizaran como lo haría un bosque joven. Sus colegas lo miraban con escepticismo. Decían que los árboles se ahogarían entre sí.
No se ahogaron. Crecieron diez veces más rápido que en reforestaciones convencionales. En dos o tres años se volvían autosuficientes. Capturaban treinta veces más CO₂ que los bosques plantados de forma tradicional. Y eran treinta veces más densos.
El método se extendió. Miyawaki plantó más de 4.000 bosques en 40 países a lo largo de su vida, desde Japón hasta Malasia, Brasil, Francia y España. En sus propias palabras, recogidas en su discurso al recibir el Premio Blue Planet en 2006: "En lugar de restaurar simplemente los bosques que existían antes, este trabajo implica crear genuinos bosques nativos a través de rigurosos estudios de campo e investigación ecológica para asegurar un futuro sin cometer errores."
Murió el 16 de julio de 2021, a los 93 años.
Lo que dejó no es solo un método de plantar árboles. Es una pregunta que cualquier ciudad del mundo puede hacerse antes de empezar: ¿qué bosque quería crecer aquí antes de que llegáramos nosotros?
Fuentes: Wikipedia / Akira Miyawaki — datos biográficos verificados con fechas y premios
Universidad de Washington Tacoma, Miyawaki Microforest Project — documentación técnica del método con datos verificados: 10x velocidad, 30x densidad
Mongabay, "Miyawaki forests are a global sensation" (junio 2023) — análisis académico con fuentes primarias del método y sus críticos
Fundación Asahi Glass, Premio Blue Planet (2006) — cita directa de Miyawaki en su discurso de aceptación
Argentina acaba de registrar la cosecha más grande de su historia. Ciento sesenta y tres millones de toneladas de granos en la campaña 2025/2026, veinte millones más que el ciclo anterior y veintiún por ciento por encima del récord previo de 2018/2019. Maíz récord absoluto con setenta millones de toneladas. Trigo récord con casi veintiocho millones. Girasol récord con 7,4 millones. Soja muy cerca de máximos históricos.
Hace pocos años el kirchnerismo discutía si Argentina podía alcanzar los cien millones de toneladas. Los lock outs, las retenciones móviles, las restricciones a la exportación, la Resolución 125, todo construido sobre la idea de que el campo era un enemigo al que había que castigar. El resultado fue previsible. Producción estancada, inversión paralizada, salida masiva de capital y una sequía en 2022/2023 que encontró al sector sin reservas para resistir.
Después llegó Milei. Bajaron las retenciones a la soja del 33 al 24 por ciento, al maíz al 8,5, al trigo y la cebada al 5,5. Las economías regionales, los lácteos, los porcinos y la carne vacuna quedaron en cero. Se levantó el cepo para personas físicas y jurídicas, se ordenó el tipo de cambio dentro de un esquema de bandas, se devolvió previsibilidad. Por el Decreto 273/2025 se liberó la importación de maquinaria agrícola usada eliminando el certificado CIBU que durante treinta años funcionó como una prohibición de facto, y el productor pudo finalmente acceder a tractores, cosechadoras y sembradoras a precios competitivos. El productor respondió como responde siempre cuando lo dejan trabajar: sembrando más, invirtiendo más, produciendo más.
Esto es lo que pasa cuando liberás al campo del socialismo. El agro argentino aportará más de 36 mil millones de dólares en exportaciones este año, seis de cada diez dólares que ingresan al país vienen del sector agroexportador. No hay plan social que genere esa cantidad de divisas. No hay subsidio que reemplace esa productividad. Solo hace falta sacarle al Estado las manos de encima al que produce.
La lección es vieja y se repite en cada país que la aplica. Cuando el Estado deja de robarle al campo, el campo alimenta al país. Cuando deja de castigar al productor, el productor genera la riqueza que paga los hospitales, las escuelas y las rutas. Ciento sesenta y tres millones de toneladas no son una casualidad climática. Son la consecuencia directa de un cambio de modelo.
Argentina vuelve a ser el granero del mundo porque finalmente entendió que la prosperidad no se decreta, se libera.
논문으로 증명 못했구요.(https://t.co/4xXVOASJZR) 인증되지 않은 방식을 개인 경험으로 치료하고 그걸 전도하는 사람을 학계에서는 사이비라고 합니다. 출신이 서울대건 하버드건 MD앤더슨이건 사이비는 사이비입니다.
더욱이 여기에 장사를 하고 광고를 해서 이득을 볼 수 있는 위치다? 과학에 대한 기본 개념도 없다? 더 이야기하지 않겠습니다. 더 속지 않으시기 바랍니다.
Italia acaba de jubilar a sus escultores.
Una fresadora industrial trabajó 15 días sin dormir y escupió una estatua monumental de mármol clásico.
Miguel Ángel acaba de revolverse en su tumba a velocidad industrial.
EL ÁCIDO ÚRICO Y EL CÁNCER DE COLON: Quienes padecen de ácido úrico tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de colon débido a que los alimentos acidificantes dificultan la eliminación del ácido úrico , razón por que se recomienda una dieta alcalinizantes.
ALIMENTOS ACIDIFICANTES
Turista mexicano llora con el picante del Amazonas.
El chef Calixto Serna 🇲🇽 fue al Mercado Indígena de Puerto Ayacucho 🇻🇪 a probar de todo… hasta que llegó el ají 🌶️🔥
Le dijeron que picaba mucho.
Él: “soy mexicano, no creo”.
Un bocado después: lágrimas, mareo y arrepentimiento 🤯
¿El remedio? Un secreto indígena: jugo de parchita (maracuyá) con azúcar 🥤✨