Amo los ojos que dicen "Soy tuyo, hazme lo que quieras". Adoro el momento de vulnerabilidad en el que se encuentra el hombre justo antes de alcanzar el orgasmo. Y cuando el clímax llega, quiero que explote en mi boca para saborear cada gota. Deseo saber exactamente a qué sabes.
Intentamos la doble penetración dos veces antes sin éxito. Ese día le dije "Hoy me pongo yo detrás, nena; vamos a hacerlo realidad" Al entrar me pidió más crema, se la puse, y sentí cómo se corría analmente, me confirmó su absoluto placer cuando dijo "Me estás estimulando mucho".