si estás en tu casa refugiado, coloca a jesús como escudo, tú y tu familia van a estar bien, abre tu corazón y escucha a Dios, te está llamando, está reclamando lo que el mismo creó
mucha gente sufriendo. No olvidemos que Dios es misericordioso, su amor es infinito y nunca deja de escuchar a los corazones verdaderamente arrepentidos, no hay más cura que el, no hay un mañana sin el, es momento de volver a quien con los brazos abiertos siempre nos espera