Me acuso a veces de ser incapaz de amar. Tal vez sea cierto, pero he sido capaz de elegir algunos seres y de reservarles fielmente lo mejor de mí, hagan lo que hagan.
Entre dormido y despierto me atacó como un ladrón tu recuerdo, trato de atraparlo y se me va entre los dedos y el instante pasó, sólo una historia más.
Sufro una lenta agonía
extrañando su perversión
tan acoplada a la mia,
por su maléfica
forma de poseerme
y en completa soledad,
me hago mía en su nombre.
"No hay pétalos más hermosos que los tuyos" me dijiste en primavera.
"No eres quién yo creía" te retractaste en otoño.
- ojalá te amen en tus cuatro estaciones.