No nos dejaron pasar al Zócalo porque lo tienen secuestrado
Pero aquí está es la alineación de Morena para el Narco Fest, empezando por el director técnico y líder del Cártel López Obrador y terminando por la encargada de abrazar, esconder y cuidar a los narcos Claudia Sheinbaum
Si algo merece que el mundo entero ponga atención, es que en México hay más de 130 mil desaparecidos. Miles de familias siguen buscando lo que el Estado no ha querido encontrar: verdad y justicia.
🔴 “Estamos visibilizando esta desigualdad de derechos. No estamos en contra del deporte pero se han invertido millones de pesos o dólares en una fiesta mundialista cuando tenemos 133 mil desaparecidos, la mayoría por crimen organizado” dijo Vanessa, madre buscadora, durante su movilización sobre Calzada de Tlalpan.
📹 #VIDEO: @JCWilliams54 | EL UNIVERSAL
«I believe that scientific knowledge has fractal properties, that no matter how much we learn, whatever is left, however small it may seem, is just as infinitely complex as the whole was to start with»
— Isaac Asimov (I Asimov, 1995)
Pues miren,
Si el costo de que EEUU intervenga en México y capture a los narcogobernantes, fuera el petróleo.
Me parece que ganaríamos por todos lados; el país produciría más, dejaríamos de mantener a sindicatos, gobernantes y familiares que viven a costa de Pemex y se acabarían los huachicoleros hijos del ex presidente.
La cifra total de seres humanos que han existido
Hay ideas que sólo pueden entenderse cuando las reducimos a algo que podamos sostener entre los dedos. Un grano de arena, por ejemplo. Inútil, mínimo, casi ridículo. Y sin embargo, en la escala adecuada, un puñado de arena puede contar la historia entera de nuestra especie.
Imagina un reloj de arena gigantesco. En la parte superior resuena la vida: cada grano simboliza diez millones de personas recién llegadas al mundo. Catorce granos caen cada año: ciento cuarenta millones de nacimientos que entran al reloj con la misma inevitabilidad que la marea. Y ahí, suspendidos en un instante que creemos eterno, estamos nosotros: casi ocho mil millones de vidas comprimidas en un pequeño cúmulo verde. Es la humanidad viva, temblando aún con la ilusión de ser la protagonista de todo.
Pero la gravedad es una ley que no negocia. Seis granos caen hacia abajo cada año: sesenta millones de muertes empujadas por el simple y honesto desgaste de existir. Los granos rojos se acumulan en la parte inferior, donde duerme una multitud silenciosa. Allí están las huellas de aproximadamente 109 mil millones de personas que vivieron, respiraron, amaron y desaparecieron. Más de diez mil granos de arena apilados en la base del reloj. Una cordillera de cuerpos que alguna vez tuvieron un nombre.
La mitad de ellos vivió en los últimos dos mil años. El tiempo profundo no siempre es tan profundo como parece. En algún lugar de ese mar rojo está también el cadáver de Sócrates, que cayó al reloj siglos atrás, y la avalancha de niños que no sobrevivieron a las primeras civilizaciones. Más abajo aún, mezclados con el polvo de la primera agricultura, reposan los nueve mil millones de humanos que poblaron el mundo antes de que alguien sembrara un campo.
Cuando uno observa el reloj completo, deja de ser sólo un diagrama. Se vuelve una lección biológica, dura y hermosa: somos apenas un grano que cae, una estadística que se desliza, una respiración fugaz entre una multitud de muertos. Y esa fragilidad, comprendida a tiempo, no debería entristecernos. Debería despertarnos.
Porque, al final, la arena sigue cayendo. Y cada uno de nosotros —con nuestros errores, preguntas y pequeñas victorias— es apenas un instante luminoso en el largo experimento de la vida humana.
Hoy más que nunca me parece importante citar a Ricardo Salinas Pliego.
"Pague a tiempo y nadie va a ir a buscarlo"
No es un luchador social, no es un héroe nacional, no es un político en lucha, es un defraudador fiscal, es un defraudador, es un usurero, es un oportunista que se hizo millonario al amparo de poder y qué ahora tiene cientos de empleados que salen a defenderlo y justificarlo, como si fuera un héroe nacional, cuando solo es un vulgar delincuente.
Sin casco, corriendo como pendejos. Y cuidado con que tú vengas tranquilo en tu auto, pongas tu direccional para cambiar de carril mientras ellos van rebasando entre carriles porque la culpa es tuya por no fijarte que vienen en un carril imaginario.
"¿Qué proponen?" Dice Claudia Sheinbaum durante la mañanera de hoy, al preguntarle sobre el asesinato de Carlos Manzo.
No sé los demás pero yo, sin ser de derecha y solamente siendo una ciudadana, propongo que deje usted de ser tan cínica e indolente. Que gobierne para todos. Que deje de lado esa retórica heredada y mañosa en la que todo aquel que cuestione su gobierno, es de derecha porque ustedes ni siquiera son de verdadera izquierda. Que aprenda de Carlos Manzo porque ahí le dejó el ejemplo de lo que verdaderamente es servir al pueblo y no servirse de él.
Eso propongo yo así nomás para empezar.
Tras el brutal asesinato de alcalde Carlos Manzo, la presidenta se indiga y se enoja, !!pero no con los narcos, sino con los medios!! A los criminales no los fustiga con su coraje, pero a los periodistas los ataca con fiereza. Ese es el problema: tenemos una gobernante perdida y confundida: el enemigo de México son los narcos presidenta, enojese con ellos y combátalos con toda la fuerza que le dieron los mexicanos para que actue y deje de estar buscando culpables en el pasado y en quienes alzan la voz ante el horror que vivimos.
🔴Una vez más, el usurero Ricardo Salinas Pliego, uno de los empresarios más beneficiados por las políticas neoliberales del pasado, ha mostrado una vez mas su verdadero rostro. En una nueva declaración cargada de clasismo, el dueño de TV Azteca afirmó que “quienes ganan 8 mil pesos al mes tienen una mente mediocre”. Una frase que desnuda el desprecio de las élites económicas hacia el pueblo trabajador que día a día sostiene a este país.
Esa declaración no solo es ofensiva, es una muestra clara del pensamiento neoliberal que por décadas gobernó México. Un pensamiento que culpa a los pobres de su pobreza, mientras encubre los privilegios y abusos de quienes se enriquecieron gracias al Estado, a los rescates financieros y a la corrupción institucionalizada.
Salinas Pliego olvida o pretende olvidar que su fortuna no nació del mérito individual ni de la “mente brillante” que presume, sino del saqueo disfrazado de privatización. Fue en los años del FOBAPROA y las ventas al mejor postor donde amasó su riqueza, cuando los gobiernos neoliberales entregaron bienes públicos y medios de comunicación a unos cuantos empresarios amigos del poder. Es decir, se benefició de un sistema injusto que empobreció a millones y concentró la riqueza en pocas manos.
¿De qué mérito puede hablar quien construyó su imperio con dinero público? ¿Con qué autoridad moral puede señalar como “mediocres” a los trabajadores que con su esfuerzo diario mantienen en pie este país, mientras él evade impuestos y se burla de las leyes laborales?
En México, millones de personas sobreviven con menos de 8 mil pesos al mes, no porque sean mediocres, sino porque durante décadas el modelo económico impuesto por las élites empresariales, como Salinas Pliego, precarizó el trabajo, destruyó los derechos laborales y condenó a generaciones enteras a la desigualdad.
Las y los trabajadores mexicanos no necesitan sermones de los privilegiados; necesitan justicia social, salarios dignos, educación pública fortalecida y políticas que redistribuyan la riqueza. Lo que sí sobra en este país son los empresarios arrogantes que se creen superiores y que, desde sus lujos, se atreven a juzgar la vida de los demás.
Esa es la verdadera mediocridad la de quienes confunden el privilegio con inteligencia, la riqueza heredada con esfuerzo, y el clasismo con sabiduría.
La dignidad del pueblo trabajador vale más que todas las fortunas acumuladas por quienes se han beneficiado de la corrupción y el saqueo.
Porque mientras los Salinas Pliego del país presumen su “éxito”, el pueblo sigue construyendo, desde abajo, una nueva historia donde el trabajo honesto, la solidaridad y la igualdad valen más que cualquier cuenta bancaria.
Yo salvando vidas. Él viendo el partido en plena sesión del Senado.
Yo con responsabilidad sobre seres humanos. Él con un iPad y 130 mil pesos al mes por levantar la mano.
Esto no es desigualdad. Es una grosería. Una burla con traje y fuero.
¿Y todavía se preguntan por qué México no avanza?