No sé qué piensen ustedes, pero para mí el uso de la voz de Chespirito me genera una sensación extraña, especialmente porque ya no está para participar o dar su aprobación. El resultado termina siendo más curioso que emotivo y cuesta conectar con el contenido, no hay entonación ni pasión, una voz mecánica sin emociones. No me gusta nada.
La incoherencia del futbol mexicano es increíble: a los jugadores que militan en Europa sí les respetó el cierre de temporada, pero a los clubes de Liga MX les arrancan futbolistas en plena liguilla.
Después hablan de apoyar al futbol mexicano