Aquiles salió de la tienda con una suave plegaria a Atenea en los labios. Los textiles eran su dominio y, si bien la diosa seguro tenía mejores cosas que hacer, nada perdía por rogar que en caso de encontrarlo dañado, arreglarlo fuese posible.
Poco tardó en dar con los perros +
Asintió sin más dirigiendose hacia un par de cofres con ropa. No tuvo que buscar mucho. Halló uno de bordes del color de la arcilla y adornos como el cielo tras una tormenta. Combinaría con el quitón.
Volvió a cerrar al cofre y lo ató su cintura.
@BESTMIRMIDON bordando sobre los daños donde era necesario para evitar que se notase o empeorase con el tiempo.
Para cuando terminó su labor la tarde ya estaba avanzada. Aquiles bien podía olvidar comer cuando estaba concentrado, como había sido el caso.
— Lo que falta se solucionará al +
@BESTMIRMIDON — No, porque ahora sé qué esperar.
Y sí que había sentido dolor desde entonces. El día que Patroclo había sido atravesado por el bronce había sentido tal dolor que se creía morir.
Pero eso no había por qué volver a mencionarlo.
@BESTMIRMIDON Patroclo adquiría con los años una belleza muy distinta a la que tenía cuando aquellas playas les vieron besarse por primera vez, y Aquiles disfrutaba conocer a cada nueva versión de su amado amigo.
Le gustaban aquellas pequeñas líneas de expresión causadas por años riendo +
@BESTMIRMIDON — ¡Era la primera vez que algo me dolía en toda mi vida, Patroclo! —se defendió pese a no sentirse ofendido.
Ahí estaba Aquiles, un león entre los hombres, riéndose de sí mismo y de la descripción que su amado compañero hacía de la escena.
@BESTMIRMIDON Disfrutaba sobremanera de aquel pequeño toque, ladeando la cabeza hacia la mano ajena.
— Tampoco recuerdo que doliese tanto cuando éramos niños, —respondió.
Aquiles casi no había experimentado el dolor en su niñez, invulnerable como era, así que se había quejado bastante.
@BESTMIRMIDON — ¿Dioniso?
Los leopardos eran uno de sus animales sagrados, y los gatos no se alejaban demasiado de estos. Si su compañero y el dios del vino andaban en tratos, no le sería un regalo muy difícil de pedir.
@BESTMIRMIDON cabeza.
De aquel juego de la infancia hacía mucho que no quedaba el menor rastro.
Una pequeña parte de sí mismo que había abandonado en los barcos de camino a Troya.
@BESTMIRMIDON La única respuesta del semidiós tras el nuevo beso fue un suave gesto correspondiente a un "lo desconozco."
— Cuando todo esto acabe, Patroclo, ¿volverías a abrir los agujeros que me hiciste en las orejas? —No era un gran cambio de tema, pequeñas peticiones que le rondaban la +
Le acarició el cabello, dejando que se refugiase en él. Verla llorar resultaría para él más doloroso que ser atravesado por las lanzas enemigas.
Invulnerable Aquiles, deshecho por la mujer amada.
— Estoy aquí, Deidamia mía... no volveré a irme.