Nuestro gran problema es que no aceptamos el sufrimiento. Creemos que es posible una vida sin él. Queremos soluciones constantes a una emoción que forma parte inevitable del vivir. Huimos del dolor y rompemos nuestra vida por ello. Porque no nos enfrentamos a nuestros miedos, no damos pasos adelante cuando el coste es alto, no asumimos el coste que conlleva vivir. La vida es injusta en si misma, puedes refugiarte y mirar para otro lado, o aceptar que vas a construir algo valioso a pesar del dolor. Porque el dolor es el compañero de viaje principal de casi cualquier ser humano, como música de fondo. Algunos quedan paralizados por él. Otros siguen adelante.
Casualmente los segundos sufren menos.
No conozco el sentido de vivir, pero se que la vida puede ser valiosa cuando se encara tal cual es.
Sin evasivas.
Cuando tu cuerpo te pide dejarte caer, pero te levantas y caminas, irás arrastrando el alma, pero sin duda en la dirección correcta.