Having MEMORY LOSS from depression and trauma is a weird experience because people don’t understand how scary it is when depression and trauma start affecting your memory. Like you really start forgetting whole moments of your life, conversations, things people told you, how you used to act, and even parts of yourself. It’s like your brain got so overwhelmed from surviving everything that it started deleting things just to protect you.
Everyone talks about how Beserk influenced the Soulsborne games but rarely discuss the influence The Lord of the Rings have had on them. Here’s a thread of a few that stuck out to me as obvious inspirations from both the original books and film adaptations:
Siendo de izquierda, creo que no vale la pena salir a protestar, no me interesa salir a recibir palos por culpa de weones que no tienen la más mínima idea de lo que votaron.
LA VERDADERA EMERGENCIA – DANIEL MATAMALA 🧵
La política es una caja de sorpresas: un gobierno que llegó al poder inventando una emergencia, se ve enfrentado de inmediato -apenas instalado en La Moneda- a una emergencia de verdad.
Claro que el culpable de la emergencia no es ninguno de sus enemigos habituales: ni Boric, ni los comunistas, ni la Agenda 2030, ni el “lobby gay”, ni esa tríada de ismos que Kast denuncia como el triángulo del mal posmoderno (feminismo, indigenismo y ambientalismo).
No: los responsables de la verdadera emergencia son Trump, Netanyahu y una guerra que el propio presidente Kast aplaudió con entusiasmo.
Partamos por la emergencia ficticia.
En su primera semana de gobierno, la nueva administración dibujó un país en el suelo. Para ello, recurrió a una puesta en escena: en su tercer día en La Moneda, el presidente Kast partió a Penco, un lugar asolado por los incendios forestales. Allí lanzó un Plan de Reconstrucción Nacional, con más de 40 medidas que incluyen rebajas de impuestos, agilización de permisos y combate al delito.
El gobierno usó la escenografía de las viviendas incendiadas para prometer una “reconstrucción física, económica, institucional, fiscal y de la seguridad pública”. Nada de ello se condice con la realidad de un país que necesita muchos ajustes y mejoras, sin duda, pero no requiere ser “reconstruido”.
Es que este combo emergencia – reconstrucción sirve para aplicar la receta que Steve Bannon, el ideólogo de la ultraderecha estadounidense, bautizó como “inundar la zona” (el término original de Bannon es más explícito: “inundar la zona con mierda”).
Así, bajo la lógica de emergencia, se inunda el debate público con decenas de proyectos y noticias, desde construir la zanja hasta retirar la protección a las ranitas de Darwin; desde restringir la gratuidad universitaria hasta cortar un 3% del presupuesto de todos los ministerios; desde quitar beneficios a migrantes hasta eximir de IVA a las empresas constructoras; desde poner en duda los Juegos Olímpicos de la Juventud hasta retirar normas sobre polución en las ciudades.
Algunas medidas se revierten (¡se salvaron las ranitas!, ¡se salvaron los Juegos!), otras avanzan. Lo importante es que la inundación permite pasar colado de chincol a jote.
Porque, ¿cómo ayuda a los damnificados quitarle protección al Pingüino de Humboldt?
¿Por qué el “gobierno de emergencia” se dedica a estudiar indultos a policías y militares condenados por matar y mutilar a civiles?
¿Cuál es esa “emergencia” que explica que Chile se retire de la declaración del grupo de apoyo de las minorías sexuales de la OEA, del cual somos país fundador?
¿A qué “reconstrucción” ayuda que en la ONU votemos una moción sobre género del régimen de Trump que solo fue apoyada por Pakistán y Congo?
(¿Y a todo esto, no que este gobierno no iba a dar la “batalla cultural”?).
Y entre toda esta inundación, lo más importante: que pase colada una serie de rebajas de impuestos enfocadas en los más ricos.
Se nos dice que tenemos una emergencia física (necesitamos dinero para reconstruir) y fiscal (a lo Milei: “¡no hay plata!”). Y que eso obliga a apretarse el cinturón con todo tipo de recortes, incluidos beneficios sociales, como la gratuidad universitaria, que no iban a tocarse.
Y al mismo tiempo se anuncian proyectos para reducir o eliminar los impuestos a las donaciones, a la herencia y a las ganancias de capital, que son pagados casi exclusivamente por el 1% más rico.
Además se plantea una batería de medidas en favor de los dueños de las grandes empresas: rebaja al impuesto corporativo, un “subsidio al empleo” que baja aun más ese tributo, y la “reintegración del sistema tributario”, un tecnicismo que en palabras simples significa que los dueños de empresas puedan pagar cero pesos en impuestos personales.
I guess I can't understand the discourse going on with Crimson Desert at the moment and maybe it's because I'm in an intersection of gaming as is.
Gaming is my favorite hobby but I've never felt elitist about it.
Some games I want a challenge.
Some games I want to chill.
Some games I play, knowing they're not popular but I still adore them.
Some games I play are popular and I'm a fan of some but not others.
Yet now there's this weird attack on folk calling them tourists or saying they have poor tastes.
Everyone wants to impose their opinions on others but I just can't help but feel if you've been gaming for a long time, you see all of that is just yapping.
Gaming is at the most prolific it's ever been and now you have independent folk making the games they always wanted to play as well so we get a little bit of everything.
We can't play every game so just focus on what you love and it is what it is. 🤷♂️
Right now Crimson Desert is hitting all my checkpoints for games I enjoy and it's a mid 9s game for me but why worry about that if you don't like it. It could be a 3/10 for you and it takes nothing away from my enjoyment and it shouldn't affect you.
Maybe it's all for engagement and everyone is performative in some way but I'm just happy I have a game I'm enjoying and that's all you should worry about finding as well as that'll enrich your life instead of... Whatever these attacks are 😔
Se acuerdan cuando el nuevo alcalde de Puente Alto le subió los sueldos a los trabajadores del aseo, los recolectores de la basura, a los jardineros y la derecha y sobretodo Kast puso el grito en el cielo??
1- La motosierra no puede gobernar la política ambiental. El gobierno de Kast acaba de retirar la totalidad de los decretos del Ministerio de Medio Ambiente que estaban en trámite en la Contraloría. Desde proteger el Archipiélago de Juan Fernandez, el Pinguino de Humboldt o planes de descontaminación. No es burocracia, son propuestas que han tenido apoyo transversal y ciudadano. ¿Qué intereses se están protegiendo?
Hablemos de lo que esto significa.👇
La rigurosidad y veracidad de los datos son esenciales para la labor informativa. En esta nota, La Segunda publica datos erróneos sobre el reporte de algunos ministerios en el proceso de traspaso porque usa información del gobierno anterior. Esto es fácilmente comprobable visitando la plataforma pública:
https://t.co/NUJMlaPkiU
Varios ministerios ya han sacado desmentidos sobre esta supuesta "disparidad".
¿Me ayudan con un RT, por favor?
Se busca a Nico, andaba por el lugar de la explosión del camión con gas en #Renca y hasta el momento no ha habido noticias de él
Si tienen un contacto en algún lugar donde halla heridos o info oficial por favor avisar 🙏🏻
Un Informe Final de la Contraloría General de la República encendió alertas en la Municipalidad de La Florida al establecer que Gloria Fernández, madre del senador electo Rodolfo Carter y del diputado Álvaro Carter, fue contratada sin contar con título profesional ni experiencia certificada y, aun así, recibió una remuneración superior a la de profesionales del área en la que se desempeñaba.
La revisión se activó en enero de 2025 tras un oficio presentado por la diputada Ana María Gazmuri, luego de revelarse que el contrato se concretó pocos días después de que Rodolfo Carter dejara la alcaldía. A partir de ello, Contraloría instruyó un Examen de Cuenta cuyos resultados fueron posteriormente confirmados por Contrapoder Chile.
El informe detalla que la administración encabezada por el alcalde Daniel Reyes incorporó a Fernández al equipo de gestión territorial del área adulto mayor sin cumplir requisitos técnicos. Además, consigna que percibió honorarios brutos por $1.739.130, monto que supera el de profesionales contratados para funciones similares dentro del mismo equipo.
Contraloría también constató que las labores fueron realizadas antes de la formalización del contrato, vulnerando el principio de irretroactividad administrativa. En consecuencia, ordenó regularizar los procesos de contratación, fortalecer criterios de transparencia y proporcionalidad salarial y reportar las medidas correctivas en un plazo de 60 días hábiles..!!
https://t.co/VHl9WP1GpQ
Video games will never be taken seriously as an art form because neither the industry nor the audience treats them as art, and the audience is the larger part of the problem. Games are treated as products to be made fast, sold loud, consumed, discarded, and replaced. That is why Call of Duty and FIFA sell in the billions, not because they endure, but because they are disposable and familiar.
This has nothing to do with graphical fidelity, art style, music, voice acting, or budget, even though players insist otherwise. For most people, “artistic merit” means how flashy, pretty, and expensive a game looks. Spectacle is mistaken for depth, and production value is confused with meaning.
Games are not built to be evergreen because the audience does not want evergreen. The people who revisit old titles, engage deeply with systems, or approach games patiently are a minority. Most want the new release, the hype cycle, and the spectacle, then move on as soon as something shinier appears. This is the same reason Avatar makes a billion dollars per film yet leaves almost no cultural footprint. Audiences want stimulation for a few hours, then the exit.
Art requires patience and trust, and games demand both. They ask players to learn systems, accept friction, and think. The audience rejects this. Anything slow, strange, or uncomfortable is dismissed as boring or pretentious, so risk is punished not just by publishers, but by players themselves.
Because of this, metrics replace meaning. Engagement time, retention, and monetisation become the measure of success, because that is what the audience rewards. Art asks what something is saying. Products ask how long you stayed logged in. Games suffer most here because their greatest strength, player agency, is treated as an inconvenience rather than an opportunity.
Legacy is impossible without permission to fail, and the audience does not allow failure. A bad novel does not kill literature. A bad film does not kill cinema. A bad game can kill a studio, because players demand perfection, constant novelty, and infinite support while rejecting experimentation.
So the ceiling stays low by choice. Not because games cannot be art, but because an audience trained on disposability, spectacle, and instant gratification will not tolerate sincerity, patience, or risk. What survives is not what lasts, but what sells loudly and disappears quietly.