Cuando te pregunten que un jugador no juega donde quiere, cuéntales la historia entre Antony y el Betis.
En este nuevo fútbol moderno en el que cada vez priman más el dinero sobre el resto de las circunstancias, donde día sí y día también los jugadores se van a Arabia en búsqueda de un contrato que les solucione la vida a él y a sus futuras generaciones, existe un señor de Sao Paulo que se enamoró de un club y de una afición y que ha ido rechazando todo tipo de ofertas durante todo un verano entero con la esperanza de volver al lugar donde finalmente fue feliz.
Se mantuvo firme ante los ultimatums de su club de dejarlo en la grada en un año previo a la Copa del Mundo, permaneció en sus trece pese a las presiones de todo tipo para que aceptase una oferta de más dinero, fue fiel a su deseo de volver a su casa, a volver a donde fue feliz, a volver a Sevilla con su Betis y con sus béticos.
Se llama Antony y se apellida Matheus Dos Santos. Y cuando llegue el día de que vuelva a vestir la camiseta de las trece barras, se llevará una de las ovaciones más emotivas que se pueden dar a un jugador de fútbol.
Se la folla por todos los agujeros, la escupe, la pega y le deja 20 pavos en la mesa para que se largue a su casa.
¿Y este repugnante tipejo ha estado dándonos lecciones de moral y llamándonos machistas durante más de una década?
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Si la izquierda se moviliza con violencia: es libertad de expresión, voluntad del pueblo, jarabe democrático.
Si la derecha se manifiesta pacíficamente: todos fachas, Franco, golpe de estado y chorradas varias
Ya no cuela! No en mi nombre. No a la Amnistía. Sánchez, traidor!!