¿Por qué la ultraderecha está ganando en el mundo? Yo lo tengo claro: las nuevas generaciones no estudian ni recuerdan los horrores del pasado y, sin reflexionar sobre ello, repiten la misma historia. Y esos son los que votan, los que no recuerdan, ni les interesa, lo ocurrido.
Esto es fascismo, ni unidad nacional ni ninguna de las premisas con las que se ha convocado. No tengo ni ganas ni tiempo de educar a ninguna persona adulta así que si apoyas estas apologías, prefiero no tener nada que ver contigo. Déjame de seguir. Me da igual nuestro parentesco.
Soy solidario con Ceuta pero me niego a recibir a ningún menor en mi región, que se jodan los de Ceuta.
Soy sensible con las mujeres y las niñas menores abusadas, pero me niego a ofrecerles protección y por supuesto, no quiero que se trasladen a hogares de acogida.
Soy solidario con los vecinos de Ceuta pero no quiero que se gaste ni un euro en montar campamentos, que sean los ceutís los que les tengan que ayudar en primera persona.
Estoy en contra de los marroquíes pero soy connivente con Mohamed VI, le compro todos sus mensajes en política exterior. Me creo la propaganda marroquí que dice que quiere acoger a sus nacionales, cuando ha sido incapaz siquiera de repatriar los cuerpos de los fallecidos.
Soy solidario con Ceuta, pero mi única propuesta es que el gobierno se salte la ley estatal y las normas de las Unión Europea, algo que ya se hizo en 2021, provocando la condena a 7 años de inhabilitación de la delegada del Gobierno y una funcionaria.
Perdona que te diga, pero tú no eres solidario con Ceuta.
Siempre es buen día para recordar que si casas con los discursos estos de Vox, SALF, Falange, Hacer Nación o Núcleo Nacional rollo Dios, Patria y Familia y esa cantinela me puedes dejar de seguir ya. Sin rencores tú por tu lado y yo por el mío. A poder ser sin tener nada que ver.
Hoy queremos recordar, una vez más, a Nagore Laffage. Tenía veinte años cuando fue asesinada el 7 de julio de 2008 por el hombre que aparece en la imagen contigua: José Diego Yllanes.
Ambos trabajaban en el mismo hospital, aunque fue durante la noche de San Fermín cuando se encontraron. Se gustaron y decidieron ir a casa de él. Allí comenzaron a besarse, pero de repente él se volvió violento y le rasgó la ropa. Nagore se asustó y le dijo que quería marcharse. Forcejearon. Ella intentó escapar e incluso llegó a llamar a Emergencias. Él le arrebató el teléfono, la golpeó repetidas veces y finalmente la estranguló. Cuando comprobó que había muerto, trasladó su cuerpo a un bosque. Intentó descuartizarlo, pero desistió y terminó abandonándolo allí.
Durante el juicio, además del asesino, también se juzgó la vida de Nagore. A él no lo condenaron por asesinato, sino por homicidio.
Nagore hizo todo lo que tantas veces se dice que hay que hacer: decir no, resistirse e intentar pedir ayuda llamando a Emergencias. Aun así, la asesinaron. Y aun así, cuando ya no podía defenderse, también fue juzgada.
El asesino no llegó a cumplir nueve años de prisión por este crimen. Desde 2017 trabaja como psiquiatra en una clínica privada y, desde 2020, también puede ejercer en la sanidad pública.
@danicaballerou Por fin algo de criterio entre un mar de opiniones sin fundamento, tibios rencores y muchos pseudo-opinadores intentando llamar la atención. Buen y objetivo trabajo, Daniel.
@Percless Recuerdo con 16 años escribir al correo de Hip Hop Life pidiendo una oportunidad para empezar a escribir. Por aquel entonces al creador de contenido no se le veía la cara ni estaba pendiente de los números. Era solo vocación y amor al arte... ¡buena reflexión!
Qué impotencia esto de vivir en un mundo en el que los hijos de puta hacen lo que quieren, los muertos de hambre te explican que bien hecho está y los subnormales se lo aplauden