Deux mille cinq
Deux mille six
Deux mille sept
Deux mille huit
Deux mille dix
Deux mille onze
Deux mille douze
Deux mille treize
Deux mille quatorze
Deux mille dix-sept
Deux mille dix-huit
Deux mille dix-neuf
Deux mille vingt
Et deux mille vingt-deux
🐐🧡
'𝙄𝙣𝙛𝙞𝙣𝙞𝙩𝙤' @andresiniesta8 cuelga las botas. Un lazo que une ambos cordones; los del futbolista que tanto nos dio y de la persona que nos ofreció, con elegancia y discreción, un pequeño hueco donde podíamos asomarnos para verle un poco más. Observar su humildad, sensibilidad y generosidad.
Sería imposible enumerar las veces que, con un pase de fantasía o una croqueta, nuestro cuerpo respondía al estímulo con un pequeño brinco y los ojos iluminados. No necesitó cumplir el requisito de marcar goles para ser la estrella en la que se convirtió; porque lo suyo era deleitar con gestos técnicos en la zona de creación para inventar ventajas que relataron grandes episodios del balompié. Virtuoso del balón, un privilegiado del entendimiento del espacio y tiempo. Y aunque podamos hablar de nombres propios como Stamford Brigde, Soccer City, o del festín de Copa en el Metropolitano como guinda del pastel, todos aquellos preciados momentos amontonados componen la base de su historia.
El fútbol, en su cabeza y corazón. Nacía de su imaginación y lo fabricaba con cada impulso. Andrés, además, nos enseñó cosas muy importantes. Como acordarte de alguien y otorgarle el protagonismo del mejor momento de tu vida. Detrás de un balón hay un humano más, un cuerpo que necesitó parar para ser escuchado y cuidado. Nos mostró la vulnerabilidad como un acto de fortaleza y amor propio.
El día que, entre lágrimas, anunció su despedida del Barça, se nos heló el corazón. Andrés seguiría jugando en otro lugar del mundo, pero el nuestro estaba allí. Habíamos construido uno a su alrededor. Acostumbrarnos fue vivir un invierno demasiado largo, donde solo podíamos sentir calor al cobijarnos debajo de una manta tejida de recuerdos. Mientras, la rueda seguía girando, con el caos pegado a la espalda. Entre ese murmullo, siempre podríamos volver a ese silencio. El que escuchó para concedernos el que, probablemente, será el gol más especial de nuestras vidas.
Ahora Andrés le dice adiós al balón. Algunas veces, simplemente, toca despedirse. Es ley de vida. Él llora y nosotros volvemos a sentir un nudo en la garganta. Aprieta. Sabemos que una parte de nuestras vidas está justo allí, rozando sus mejillas.
✍🏻 @criscaparros
#PortadaSp_
Solo el 0,2% de los futbolistas federados llegan a ser futbolistas profesionales. El 99,8% no lo será. En España hay +1 millón de licencias, por porcentajes solo lo serán unos 2.000 y pocos. Lo que me pregunto es si los padres se han hecho está reflexión.