@MafeCarrascal@PactoCol@petrogustavo Claro que hay que debatir, en esos espacios toca deslegitimar toda la falacia que ustedes le inoculan a la juventud; oportunismo, envidia, rabia contra el empresariado. Si va hacer oposición cambie ese libreto, porque ustedes ya no son gobierno.
Veinte días. Es lo único que les queda, y lo van a gastar en lodo, porque gobernar nunca aprendieron. Desprestigiar, en cambio, lo dominan.
No es ruido menor. Son días decisivos, y lo saben.
Cada acusación que disparan es anestesia semántica: palabra para adormecer al país y que no sienta cómo le entregaron cuatro años enteros a la impunidad.
Ahora pretenden coronar al heredero del comunismo y venderlo como herencia. No es herencia. Es condena.
Además, la condena no se firma desde el sofá. Se responde desde la trinchera.
Habrá días de discrepancia, claro. Pero la discrepancia es el camino, no el naufragio. Al final llegamos al objetivo: que Colombia florezca, aunque les pese.
No saben gobernar, por eso solo saben desprestigiar. Vienen veinte días de lodo, y serán decisivos. Pero el que entregó cuatro años el país a la impunidad no tiene cara para pedir confianza y entregárselo ahora al heredero del comunismo. Eso no se lo vamos a permitir. Colombia debe florecer.
Discrepo. La IA llegó y está mandando a la banca a muchos profesionales, eso es innegable. Administradores, contadores, analistas, diseñadores. Todos en la fila del reemplazo. Pero el Derecho es otra cosa.
Ud jamás le va a decir a una inteligencia artificial que lo defienda en un proceso por homicidio. Jamás. Porque defender a alguien no es buscar artículos y pegarlos bonito. Es sentarse la noche antes de la audiencia a armar como mínimo tres teorías del caso, a destruir cada una para ver cuál sobrevive, a leer el expediente hasta que le duela la vista y encontrar esa grieta que nadie más vio. Eso no lo hace un algoritmo. Eso lo hace un abogado que suda, que piensa, que siente el peso de que si se equivoca alguien se pudre en una cárcel.
Un robo, un peculado, una imputación por tentativa. Ahí no sirve el prompt bonito. Ahí se necesita instinto, calle, oratoria, y la capacidad de mirarle la cara al juez y saber en qué momento le está creyendo y en qué momento lo perdiste.
Nuestra libertad no se puede dejar en manos de una máquina que no sabe lo que significa perderla.
Respeto por favor para los abogados que ejercen con pasión y rigor.
Dr @lunadavid, celebro que en este país al menos se intente hablar de una vicepresidencia diversa. Por eso muchos creímos que usted debía encabezar esa batalla desde la presidencia.
Pero seamos honestos: la fuerza social todavía no alcanza. Colombia sigue atrapada entre el miedo, la inercia y una clase política que se acostumbró a administrar la decadencia.
Aun así, las transformaciones reales nunca nacen en la comodidad.
Nacen en la presión de quienes ya conocieron el fondo.
Le hablo desde ahí.
Soy politólogo y abogado, pero mi formación no empezó en la academia. Empezó en la oscuridad de un sistema que muchas veces actúa sin garantías y sin humanidad. Ese mismo sistema me empujó contra la pared… y me obligó a entenderlo.
Salí de ahí con una convicción que incomoda a muchos: este país no necesita más administradores del problema. Necesita gente dispuesta a romper inercias.
Por eso pongo mi nombre y mi voz a disposición.
No desde la comodidad del aplauso fácil.
Desde la calle.
Desde el debate.
Desde la academia.
Porque cuando uno ha visto el fondo de este sistema, entiende algo que muchos prefieren ignorar:
los cambios reales no se prometen.
Se arrancan.
Llamé a todos mis compañeros de la consulta para agradecerles por haber creído en la unión y por haber sido parte de este equipo que tanto me enseñó. También les deseé lo mejor en sus resultados.
Hoy decide Colombia, pero en este equipo ya ganamos. Gracias por haberlo hecho posible.
@lunadavid Acá estamos los que hacemos eco desde el fango.
Los que no hemos recibido dádivas de nadie.
Los que la vida ha golpeado con crudeza y el sistema ha intentando reducir a cenizas.
Pero que las cenizas, cuando arden lo suficiente, se convierten en ese combustible.
Y eso somos: combustible incómodo para una democracia que prefiere súbditos silenciosos antes que ciudadanos que interpelan.
Yo voto por una nueva generación de gobernantes.
No por rostros jóvenes repitiendo las mismas argucias de siempre con un vocabulario actualizado, sino por alguien con la capacidad de escuchar sin distinción, de defender al desprotegido sin convertirlo en utilería electoral, de creer incluso en quien se equivocó y darle la posibilidad de reivindicarse.
Porque una sociedad que le cierra la puerta al que cayó no es una sociedad justa.
Es una fábrica de reincidencia.
Yo todavía creo en la democracia.
A pesar de la putrefacción institucional.
A pesar de la anestesia semántica con la que nos adormecen cada cuatro años.
Todavía quedamos algunos conscientes.
Sr. @lunadavid , acá estamos:
los que defendemos la democracia con argumentos y con ideas, no con improperios ni con diatribas vacías.
Los que venimos del fango, pero caminamos con la verticalidad de quien no le debe favores a ningún potentado.
Éxitos en la consulta.
Este país necesita menos tartufismo y más ciudadanos dispuestos a dar la cara.
No sé qué resulta más degradante:
si quienes convierten el espacio público en circo,
o quienes consumen, viralizan y celebran la miseria como si fuera entretenimiento.
Unos hacen el espectáculo.
Otros lo premian con me gustan
Así se pudre una sociedad:
cuando la vergüenza se vuelve contenido
y el declive cultural se transmite en alta definición
Pero ud también va a revictimizarse?
¿De verdad va a justificar a un bodeguero solo porque la jauría digital ladra en coro?
Eso lo deja peor parado a ud que al propio agitador.
El imbécil hace ruido por naturaleza; el problema es cuando el que debería pensar le sigue el juego.
Ahí se entiende por qué manda el más torpe de la manada: porque los demás abdican del criterio.
Y para que no se equivoque: no todo el que se opone al gobierno precario es uribista.
Soy libertario.
No milito ni en la izquierda degradada ni en la derecha recalcitrante.
Ambas viven del dogma, del miedo y de la obediencia.
Pensar no es alinearse.
Pensar es romper filas.
¿Con qué autoridad moral un sujeto que hace lo mismo pretende decidir sobre la humanidad de otro?
Dígame, ¿quién está más podrido? ¿El homicida que ejecuta un crimen por la miseria del narcotráfico o ud, que romantiza el asesinato para justificar su ideología?
Existe algo llamado presunción de inocencia, principio que separa la justicia de la barbarie. Y cuando ud la pisotea, deja de ser humana para convertirse en juez de odio.
Ni la sangre ni la rabia lavan la verdad. La ley protege tanto al acusado como a los que, como Ud, promueven la venganza bajo el disfraz de moral.
Ud habla de “cemento en el cerebro”, pero parece tenerlo en la conciencia.
Porque defender UP sin mencionar sus vínculos, sus sombras y su doble moral es jugar con media historia.
Además, cuando se les acaban los argumentos, tiran de la vieja carta: “memoria histórica”.
No, mujer, eso no es memoria… eso es militancia vestida de cientista política.
Esta señora Cabal no es de mi agrado, pero al menos dice lo que piensa.
Peor es ese periodismo acomodado, que se inclina ante la ideología y llama “verdad” a su propio guion político.
Así que antes de hablar de cemento, revisen cuánta coherencia les queda en los cimientos.
Lo de hoy es un mensaje claro: el Pacto sigue vivo. No podemos celebrar una derrota ni subestimar a quienes, a pesar del caos y la decepción, siguen organizados y movilizados. Este resultado tiene que ser un llamado de atención para todos los que creemos en la sensatez, en la democracia y en el futuro de Colombia.
La única forma de derrotar a la izquierda no es con odio ni con extremos, sino con la unión de la extrema coherencia: una unión basada en el sentido común, en las ideas y en la capacidad de construir.
Junto con @MauricioCard@juanmanuelgalan seguiremos invitando a más demócratas a que hagan parte de este equipo.
Un reconocimiento al registrador Hernán Penagos por garantizar la jornada de hoy.
Soy opositor férreo a la izquierda, no por moda ni por conveniencia, sino por convicción. Porque conozco la mordacidad que encierra el discurso igualitarista cuando se convierte en doctrina.
Pero también entiendo que las ideas no se derrotan con gritos ni con piedras, se derrotan con argumentos, con verbo, con estrategia.
El Senado debe ser trinchera, no circo. Y en esa arena es donde se mide el temple de los que piensan, no de los que repiten.
Por eso celebro ver en usted a un joven que entiende que la lucha no es destruir al adversario, sino desenmascarar su mentira con inteligencia.
Porque la palabra cuando nace de la verdad, es más letal que cualquier represión.
Y créame: los pueblos no se salvan con verborrea, se salvan con lucidez y carácter. Buen contrincante.