@Alvaro0fficial Querido Álvaro, me gustaría hablar un tema contigo. No me funciona el chat de X por lo que lo mejor es email: [email protected]
Un abrazo!
¿Va a sustituir ChatGPT a Google?
Esa es la pregunta del billón.
Y todo vuelve a sonar distinto desde que OpenAI y Perplexity han lanzado sus propios navegadores.
Ese enfoque exige más esfuerzo, pero también más claridad. Como decía Churchill: “Si estás pasando por el infierno, sigue caminando”. Pensar bien no es seguir caminos conocidos; es entenderlos desde la raíz.
La mayoría puede aprender muchísimo más de lo que cree. Pero se infravaloran antes siquiera de intentarlo. Un cambio clave es ver el conocimiento como un “árbol semántico”: primero el tronco y las ramas grandes, luego las hojas y los detalles.
Cuando partes de primeros principios, ves si tu conclusión realmente funciona, incluso si es distinta a lo que se ha hecho antes. La mayoría razona por analogía; los primeros principios destilan todo hasta lo esencial y preguntan: “¿Cómo sabemos que es cierto?”.
Ya sabemos que estamos rodeados de IA, pero lo que todavía no asumimos es hasta qué punto nuestro día a día depende de ella. Entender cómo funcionan ya no es opcional: es la única manera de usarla a nuestro favor y no al revés.
Creemos que la IA solo está en herramientas “hiperavanzadas”, pero la realidad es que convives con ella a diario sin darte cuenta. Está incrustada en procesos tan cotidianos que pasan desapercibidos, aunque lleva años influyendo en lo que ves, lo que eliges y cómo te comportas.
Los supermercados usan IA para prever demanda, decidir precios, colocar productos y optimizar rutas de reposición. Las apps de reparto calculan tiempos usando tráfico real, clima, demanda simultánea y comportamiento histórico. La IA forma parte de tu rutina sin que lo sepas.
Por eso, orientar a los jóvenes hacia habilidades complementarias a la IA (análisis, innovación, robótica, biotecnología, ciberseguridad) es fundamental. No se trata de competir con la IA, sino de trabajar con ella.
El mundo en el que tu hijo se graduará no se parece al actual. Para 2030, hasta el 30% de las horas de trabajo podrían automatizarse. No hablamos de eliminar empleos, sino de transformar cómo se hacen.
Conclusión: la adaptabilidad, el aprendizaje práctico y la capacidad de entender cómo funciona la IA ya no son “skills extra”. Son la base de la empleabilidad de los próximos años.