🧵 | 2025: el año en que la dictadura quedó desnuda
#LosHilosDeMelania#LaVictoriaDel28J
2025 no fue un mal año para Maduro.
Fue el año en que empezó a quedarse sin salidas.
Informes internacionales, sanciones al clan, fraudes sin público y aliados mirando el reloj.
Abro hilo 👇
🪡 1. Gobernar con miedo ya no alcanza
En 2025 la dictadura siguió usando la cárcel como política pública:
detenciones arbitrarias, presos políticos, amenazas y persecución.
Nada nuevo.
Lo nuevo es que ya no pueden fingir que es excepcional.
Es un método. Y está documentado.
🪡 2. El informe clave:
La Misión Internacional Independiente de la ONU reiteró en 2025 que en Venezuela se cometen crímenes de lesa humanidad:
torturas, desapariciones forzadas, persecución política y represión sistemática.
No es opinión.
No es tuit.
Es derecho penal internacional.
🪡 3. Dos elecciones, un solo mensaje: fracaso
Mayo (25M) y julio.
Dos procesos electorales.
Mismo resultado: centros vacíos, rechazo masivo y cifras infladas.
El régimen ganó cargos.
Pero perdió algo más grave: cualquier rastro de legitimidad.
Cuando la gente no va, no es apatía.
Es que no quiere ser cómplice.
🪡 4. El fraude ya ni se disimula
CNE obediente, propaganda sin público y resultados que solo creen quienes los anuncian.
El chavismo ya no compite.
Administra una escenografía.
Y el país decidió no actuar en esa obra.
🪡 5. Sanciones: cuando el golpe llega al clan
2025 marcó un quiebre:
EE. UU. no solo sancionó funcionarios, sino familiares directos del núcleo Flores.
👉 Carlos Erik Malpica Flores, sobrino político de Cilia Flores.
👉 Familiares directos alcanzados por las sanciones.
Mensaje claro:
esto no es un gobierno corrupto.
Es una empresa familiar criminal.
🪡 6. España: cuando las cloacas reaparecen
Mientras Maduro hablaba de soberanía, en España seguían saliendo olores:
— Plus Ultra, rescate millonario, investigaciones y blanqueo.
— Caso Koldo–Ábalos, favores, intermediarios y conexiones incómodas.
No son “casos sueltos”.
Es la exportación del modelo chavista:
corrupción que cruza fronteras y compra silencios.
🪡 7. El Pollo Carvajal: cuando el sistema empieza a hablar
Hugo “El Pollo” Carvajal, exjefe de inteligencia, se declaró culpable en EE. UU.
Esto no es chisme.
Es estructura.
Los regímenes criminales se sostienen con secretos.
Y cuando los guardianes caen, los secretos pesan.
🪡 8. El Caribe dejó de ser paisaje
Desde septiembre, el Caribe se convirtió en escenario activo:
operaciones contra rutas del narcotráfico, lanchas interceptadas, presión directa.
Por eso el régimen gritó.
Por eso Rusia protestó.
Porque tocaron una de las venas del negocio.
🪡 9. Los “aliados” miran el reloj
Rusia y China siguen ahí… pero midiendo costos.
México y Colombia oscilan.
Eso no es respaldo.
Es distancia diplomática con cálculo frío.
Maduro no tiene amigos.
Tiene aliados hasta nuevo aviso.
🪡 10. El mundo ya no esquiva la palabra
En 2025, cada vez más actores internacionales dijeron lo evidente:
Venezuela es una dictadura.
No una crisis.
No un conflicto.
Una dictadura sostenida por miedo, dinero sucio y represión.
🪡 11. Lo único que no pudieron destruir
No lograron normalizar el fraude.
No lograron borrar el 28J.
No lograron quebrar la voluntad del país.
Y por contraste, María Corina se consolidó como referencia política y moral.
No por marketing.
Por claridad.
🧷 CIERRE
2025 fue el año de las pruebas, los informes, las sanciones y el aislamiento.
Cuando un régimen necesita más presos que votos,
más propaganda que apoyo
y más miedo que consenso…
no está fuerte.
Está acorralado.
#LosHilosDeMelania
La presunta humillación por una medalla
María Corina Machado ganó el Nobel de la Paz por su contribución a la posibilidad de que Venezuela vuelva a ser un país libre y democrático. El premio es intransferible, pero la medalla es un objeto que le pertenece a la ganadora. Solo eso, un objeto con el que puede hacer lo que quiera. Pero una vez más desollan a la líder por una decisión que le permitió calmar el ego de Donald Trump, el responsable de dar la orden para que se realizara la operación militar que capturó al dictador Nicolás Maduro y a Cilia Flores. Un grupo de personas criticó a María Corina por regalarle la medalla a Trump. Hay testimonios que la acusan de arrastrada, jalabolas e indigna. Gente que afirmó sentirse humillada por la foto que montó Trump desde la Oficina Oval, con el ego anaranjado. Además de aprender a parafrasear cualquier crítica sobre alguna persona con poder para hacerte daño, otra ruda lección de vivir en un país sin estado de derecho, es que las críticas contra las personas que no tienen ese poder suelen ser más rudas. Tantas frustraciones contenidas con represión terminan alimentando reacciones furiosas, incluso cuando pudieran ser menos hostiles.
Ganar tribuna
Regalarle la medalla a Trump le permitió a la líder celebrar luego una rueda de prensa con tres logros igual de importantes: ganar exposición pública, y con ella, marcar su agenda; reencuadrar los esfuerzos de limpieza reputacional a favor de la inelecta Delcy Rodríguez (definiéndola como lo que es, la traidora de Maduro y Flores, la empleada de Trump, y una comunista capaz de lo que sea con tal de tener poder); y finalmente decir con claridad que aún siendo consciente de la complejidad de este momento político (con una dictadora interina y sus tribus tan amenazadas como amenazantes), ella sigue en la ecuación, que juega un rol, que tiene un plan, que va a volver, que podemos esperar mientras exigimos.
La indignidad es humillante
En la mayor parte del territorio venezolano se va la luz a diario por varias horas varias veces cada día. Si no hay electricidad tampoco hay agua, pero incluso con luz, el flujo de la distribución de agua tiene demasiados años siendo irregular, tanto que en la mayoría de los hogares se guarda agua en cuanto objeto disponible haya. Desde 2013 y hasta 2019 vivimos los años más oscuros de un período que jamás ha sido luminoso. La venganza no resplandece. Vimos a millones de personas huir de una emergencia humanitaria que el chavismo diseñó. Huyeron del hambre que obligó a muchos a comer de la basura y a matar rabipelados, huyeron de la violencia del Estado, de la escasez, de las derrotas, de las protestas desvanecidas a plomo y gas, de la intransigencia de unas tribus sin ningún interés por hacer algo bien, huyeron de la persecución, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, las torturas y la censura que nos encerró en un sistema donde solo fluye la propaganda. Los venezolanos tenemos un posdoctorado en humillaciones estatales.
Morir en silencio
En medio de otra inflación descomunal, con una brecha cambiaria enorme, en un país en el que hasta el dólar en efectivo se deprecia también a diario, llevamos casi 4 años sin aumentos para el salario mínimo y las pensiones. En Venezuela cruzamos la línea de la pobreza extrema varias veces, y ahí seguimos. Nos rebuscamos, aprendimos a tener más de un empleo, montamos campañas en GoFundMe para quien las necesite; los que podemos, mantenemos a nuestros ancianos, ¿y los que no pueden? Mueren. En silencio, sin honores, sin banderas, sin nombres. Porque hace años el chavismo impuso que los ciudadanos no tengamos acceso a la información pública, y así la opacidad de sus gestiones ganó una capa más del pavimento que tendrán que desentrañar las generaciones que les sucedan en la gestión pública. Esto también es humillante, y sin cambios sustanciales, morirán más personas al margen de lo que discutamos en redes sociales y personales.
Los peligros de un megalómano
Los venezolanos tuvimos que soportar al finado Hugo Chávez hablando en radio y televisión varias horas seguidas para combinar anécdotas, amenazas, instrucciones, imposiciones, burlas, expropiaciones, despidos masivos de trabajadores públicos. No hubo un acto de humillación que Chávez no cometiera con una cámara encendida y un grupo de gente aplaudiéndolo enardecida, porque humillar era una pieza fundamental para acabar con todos. Además de perder tantas horas imponiendo su propaganda, Chávez acabó con la separación de poderes, puso leales donde debía haber profesionales, legitimó el uso del poder para hacerle daño a quienes no lo veneraran, abrió el compás para los castigos ejemplares, de modo que el miedo rellenara los espacios que la violencia no alcanzaba. Él y quienes aún viven de él, robaron del erario público como salvajes y repartieron mucho de ese dinero para garantizarse aliados. Chávez inventó organizaciones inútiles para ser presidente de varias siglas al mismo tiempo, y alimentó su obsesión por ser la variable transversal de la vida de millones de personas, hasta que se enfermó, pero le alcanzó el ego para elegir a un sucesor más nefasto que él. Este país aprendió de las formas más ingratas posibles los costos de tener en el poder a un megalómano sin contrapesos: no necesitamos esa lección.
Qué viva la libertad de expresión
Critiquemos, evaluemos, démosle la vuelta a lo que sea, de eso también se trata que volvamos a ser libres, pero para hacer eso no es necesario generalizar prejuicios, estimar que los demás no saben cuáles son las características que hacen de Trump un hombre cuestionable y cuestionado, ni desestimar los logros comprobables de una mujer que, te caiga bien o mal, ha sido una líder asertiva. María Corina se desprendió de la medalla después de pasar año y medio en la clandestinidad, de ver desmantelarse a sus aliados y equipos a fuerza de represión, de ser quien mantuviera la demanda del reconocimiento de la victoria de Edmundo González en cuanto espacio pudo, sí, vía Zoom, pero el 3 de enero de 2026 jamás hubiese ocurrido sin el comprobable logro del 28 de julio de 2024. Seguimos en un camino muy difícil, pero vamos a ayudarnos, edifiquemos juntos los parámetros de nuestra dignidad.
https://t.co/PvA9L8grAe
📹 “Vamos para la segunda Navidad que mi hijo pasa injustamente tras las rejas”. Roda Torres denunció que su hijo, Jonathan Guillermo Torres Duque, artista plástico, lleva más de un año detenido en Rodeo I siendo inocente. Pide a las autoridades su liberación.
Torres Duque fue detenido por agentes de la GNB el 27 de octubre de 2024, en la alcabala de Peracal, San Antonio (Táchira), cuando intentaba ingresar a Venezuela tras vivir 10 años en Estados Unidos. Desde entonces permanece privado de libertad.
#VPItv
#URGENTE Denunció, que mi asistente acaba de ser interceptada a dos cuadras de su casa en Bogotá, por dos hombres venezolanos, quienes le preguntaron si trabajaba conmigo y en la @fjuntossepuede, a lo cual ella responde que si, e inmediatamente los sujetos le quitan el celular de forma violenta, ella se encuentra bien.
Además una camioneta con placas venezolanas ha estado vigilando la fundación y en horas de la mañana las inmediaciones de mi casa.
Alerto a la @DefensoriaCol@petrogustavo@CancilleriaCol y solicito protección para mi equipo de trabajo, mi familia y mi persona.
𝗘𝗹 𝗽𝘂𝗲𝗯𝗹𝗼 𝗻𝗼 𝘀𝗲 𝗮𝗿𝗿𝗼𝗱𝗶𝗹𝗹𝗮 𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝗰𝗮́𝗿𝘁𝗲𝗹 𝗱𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗦𝗼𝗹𝗲𝘀.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
La canonización de José Gregorio Hernández debería ser un Pentecostés de esperanza para Venezuela. El médico de los pobres, el hombre que escogió la humildad en lugar del oro, llega a los altares como prueba de que la bondad sí tiene memoria en el cielo.
Pero mientras Roma se prepara para ese momento, en Caracas se trama una mascarada. Nicolás Maduro, narcoterrorista y jefe del cártel de los Soles, pretende apropiarse de la santidad de José Gregorio, como si pudiera cubrir con su figura un cuarto de siglo de crímenes, persecución y miseria. Es un intento burdo de transformar la canonización en un espectáculo y de disfrazar la infamia. Y lo más indignante: no lo hace solo.
El nuevo arzobispo de Caracas, Raúl Bior, ha abierto la puerta a esta farsa. Ha preferido el acomodo cortesano al martirio profético. Eligió el tuteo con Maduro antes que el consuelo al pueblo, prefirió la foto con el César antes que la lágrima con el pueblo. Su voz calla cuando debería clamar como Juan el Bautista en el desierto. Y así convierte el altar en escenario, la liturgia en propaganda y el pan en moneda de cambio.
No es la primera vez que la Iglesia enfrenta estos desvíos: obispos que bendijeron cañones, cardenales que callaron ante dictaduras, sotanas que justificaron verdugos. Hubo quienes legitimaron el fascismo, quienes callaron frente al nazismo, quienes se sentaron en las mesas de dictadores latinoamericanos. Cada una de esas traiciones dejó cicatrices hondas en la historia. Hoy, Venezuela sangra otra vez, traicionada por un prelado que prefiere el silencio de los cómplices al grito de los profetas.
José Gregorio no pertenece al poder. Pertenece al niño desnutrido que muere esperando un tratamiento, a la madre que reza frente a un hospital vacío, al preso político que sostiene la fe en la oscuridad de su celda. Pertenece a los que huyeron cargando con estampitas en lugar de pasaportes, a los que rezan en el exilio.
El pueblo venezolano aprendió a creer incluso cuando sus pastores más visibles callaron. Y esa fe, la que se sostiene sin respaldo institucional, sin sotanas que lo amparen, es la fe más auténtica. Ha sido esa fuerza silenciosa la que ha mantenido en pie a un país crucificado.
No olvidemos que ha habido religiosas marchando junto al pueblo para exigir justicia, enseñando en escuelas y colegios sin recursos, adentrándose en hospitales públicos para asistir enfermos a escondidas, repartiendo medicinas cuando la oscuridad era total.
También ha habido sacerdotes que arriesgan todo por proteger a perseguidos, y laicos que convierten sus casas en altares para sostener la esperanza. Ellos son la excepción luminosa. Pero el contraste es brutal: frente a la valentía de los pequeños, la cobardía de algunos jerarcas se vuelve escandalosa.
Por eso, con respeto al Santo Padre León XIV, pero con la urgencia de un pueblo herido hasta el alma: la canonización no puede ser secuestrada por un narcoterrorista ni administrada por un arzobispo complaciente. La Iglesia que calla se convierte en Pilato lavándose las manos frente al inocente. La cruz no se negocia. La fe no se alquila. Los santos no se venden.
El pueblo venezolano ha encontrado en Edmundo González Urrutia y en María Corina Machado líderes que no se apartan de la verdad y que, como millones de creyentes en el país, sostienen su camino con fe.
No es solo un proyecto político: es también una convicción espiritual de que Venezuela no está condenada, de que Dios acompaña al justo y abandona al tirano.
Y aquí está mi llamado: no acompañar la farsa. No prestarse al espectáculo del narcoterrorista. Que los buses vayan vacíos, que las gradas se queden mudas.
Que lo sepan en Miraflores y en la Nunciatura: la santidad no se manipula, el altar no se convierte en tribuna, y Venezuela no se arrodilla ante verdugos disfrazados de devotos. Si quieren público, que llamen a su diminuta corte de cómplices: un puñado triste y obligado, incapaz de ocultar la soledad de un narco-régimen acabado. Los fieles estarán en otra parte, orando por el fin del narcoterrorismo y por el renacer de la Tierra de Gracia. Y cuando ese día llegue, porque llegará, no habrá incienso que tape el hedor de sus crímenes ni mitra que esconda la vergüenza de los que callaron.
Recomiendo ampliamente este programa de la colega @ibepacheco en el que explica con detalles como el régimen de Maduro pretende capitalizar para su beneficio la canonización de nuestro José Gregorio Hernández. Aquí el link: https://t.co/ChDziuPXKD Recordemos que la iglesia somos todos, no quienes circunstancialmente detentan jerarquías.