Santiago Ávila, escritor: “Es la primera vez que vemos a tantos titulados superiores que son analfabetos funcionales” https://t.co/KU9hdlqAcn vía @el_pais
Fátima, empadronada en un piso, supera los 2.000 € mensuales como familia monoparental con varios hijos, combinando base, IMV, complementos infantiles y ayudas regionales. Tiene preferencia en las becas y en el comedor escolar. Su marido, Mohamed, empadronado en casa de un primo, trabaja en negro y cobra 733 € del IMV.
No vienen de ninguna guerra, no viven mal en Marruecos.
Vienen por las ayudas.
Y no, la culpa no es de ellos, es de un grupo de insensatos que priorizan políticas fuera, mientras nuestros abuelos mueren en listas de la dependencia aquí, jugando con el tráfico de personas para llenarse los bolsillos.
Estamos en manos de una panda de psicópatas y mercaderes, viviendo de este negocio, mientras los de casa pagan las consecuencias.
¡Y a esto tenemos que ponerle fin ya!
La idea de que si un docente "hace bien las cosas" el alumno nunca sentirá apatía o desidia es un mito que romantiza la educación y deposita una carga irreal sobre los hombros del profesorado. El aprendizaje profundo requiere esfuerzo, y el esfuerzo no siempre es "apetecible".
Me habían invitado a participar la semana que viene en este curso de la @UIMP sobre transparencia y buen gobierno. Lo agradecí de corazón.
Sin embargo, esto que explica @naroh me da nauseas, y acabo de informar a la organización de que no acudiré.
¿Cómo podría hablar yo del «futuro de la transparencia», si los organismos públicos incumplen sus propias reglas, las instituciones que deberían ampararnos dilatan y obstruyen, y todo el país se está pudriendo?
He participado en muchos foros. A veces los ponentes acuden por compromiso, porque representan a colectivos o porque forma parte de sus funciones institucionales. Todo mi respeto a todos pero yo, en cambio, soy libre.
Y a veces, para cambiar las cosas, hace falta hartarse y decir «basta».
📚🎓 Un antiguo alumno deja 300.000 € en herencia al IES Gabriel y Galán de Plasencia para ampliar y reformar su biblioteca escolar
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🏛️ #Educación
El Gobierno cuela a última hora una reforma para que Hacienda oculte para siempre a los ciudadanos los algoritmos e IA con los que los selecciona e inspecciona, blindando su opacidad algorítmica y yendo contra la transparencia https://t.co/9xnrdPIGgF
Peter Higgs no estaba hablando únicamente de física cuando confesó que hoy no conseguiría un puesto académico. Estaba describiendo la transformación silenciosa de la universidad contemporánea: de un espacio para pensar a una maquinaria obsesionada con medir.
La ironía es brutal. El hombre que ayudó a explicar por qué la materia tiene masa, uno de los descubrimientos intelectuales más importantes del último siglo, sospechaba que el sistema actual lo habría considerado “improductivo”. Publicó menos de diez artículos después de su trabajo mas importante en 1964, evitaba el espectáculo académico y desconfiaba profundamente de la cultura de la hiperactividad científica.
La ciencia moderna proclama que busca originalidad, pero sus incentivos premian otra cosa: velocidad, volumen y visibilidad. El investigador contemporáneo no sólo debe pensar; debe producir métricas. Publicar constantemente, acumular citas, gestionar redes, obtener financiamiento, alimentar algoritmos institucionales y demostrar impacto cuantificable en ciclos cada vez más cortos. El resultado no es necesariamente mala ciencia. Es, quizá, una ciencia incapaz de tolerar el tiempo lento que requieren las ideas verdaderamente disruptivas.
El problema no es únicamente administrativo; es epistemológico. Los grandes avances rara vez aparecen bajo condiciones de vigilancia permanente. La física teórica que condujo al bosón de Higgs necesitó décadas de especulación, errores y espacios intelectuales sin utilidad inmediata. Incluso el propio ecosistema que permitió confirmar experimentalmente el bosón dependió de generaciones enteras de trabajo acumulativo cuyo valor era incierto durante años.
Hoy, sin embargo, la academia funciona cada vez más como un mercado financiero del conocimiento: se privilegia lo que genera retornos rápidos y visibles. La curiosidad radical compite contra indicadores de desempeño. El investigador joven aprende pronto que sobrevivir puede ser más importante que arriesgarse intelectualmente.
Y aun así, la figura de Higgs tampoco debe romantizarse por completo. Parte de la reacción contemporánea ha señalado algo incómodo: el modelo del “genio solitario” también puede ocultar privilegios institucionales y exclusiones históricas. La ciencia siempre ha sido colaborativa. El problema no es la colaboración; es cuando la burocracia sustituye a la imaginación y la productividad reemplaza al pensamiento profundo como criterio de valor.
Quizá la advertencia de Higgs sea más relevante hoy que en 2013. Mientras múltiples sistemas universitarios enfrentan recortes, precarización y presión por resultados inmediatos, la pregunta no es si estamos produciendo más artículos científicos. Claramente lo estamos. La pregunta es más inquietante: ¿estamos construyendo un entorno capaz de producir el próximo cambio conceptual que transforme nuestra comprensión del universo? #ciencia
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Y este es, a grandes rasgos, el espíritu del decreto de especialidades y ámbitos de @CienciaGob, en período de alegaciones y que temo que haya leído poca gente porque si no las redes estarían ardiendo. El decreto es un ERTE, un plan general para reorganizar las plantillas
Las cifras son demoledoras. Según el propio Ministerio de Ciencia, los investigadores principales dedicamos entre el 42% y el 44% de nuestra jornada a tareas administrativas de bajo valor añadido. El 41% de lo que hacemos no necesita nuestro título."
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