Buscan formar más médicos que volverán a dejar desiertas las plazas MIR de Medicina Familiar y Comunitaria y que si eligen hacer el MIR de MFyC cuando lo acaben muchos terminarán apuntándose a un Master de Estética vista la mierda de futuro que les espera.
Otro plan sin fisuras.
Lo del museo del Holocausto diciendo que lamenta haber dicho que los genocidios están mal, porque, vaya, igual en Palestina sí está bien cometerlo, es de una vileza que no puede ni imaginarse.
Por cierto, evidentemente rechazar o alentar genocidios es política.
¿Que hay que poner una salida de metro en Madrid Río?, a quitar árboles. ¿Que ponemos un parking en Santa Ana?, a quitar árboles. ¿Fórmula 1?, a quitar árboles. Qué desgracia de ciudad están dejando de verdad.
Por qué NO receto antibióticos.
Spoiler: no es por hacerme el interesante.
La escena es casi universal: un paciente entra por la puerta con cara de gripe, estornuda dos veces, y antes siquiera de que termine de sentarse ya está esperando que le recete algo. Algo fuerte. Algo “que lo cure”.
La consulta médica, en España, no acaba cuando termina la explicación. Acaba cuando entregas una receta. Nos hemos acostumbrado (mal) a que el final del ritual médico sea la emisión de la receta. No sabemos hacer que el paciente se vaya de otra manera. Y eso es un problema.
Cuesta dinero en impuestos, daña la salud pública y convierte al médico en un expendedor con bata. Pero, aún así, es más barato recetar que disponer del tiempo y los recursos que cada paciente realmente necesita.
Sin embargo, los medicamentos no son caramelos. Hay medicamentos especialmente sensibles, que deberían estar bajo custodia médica severa: los antibióticos.
Ya bastante tenemos con ser uno de los países del mundo que más benzodiacepinas receta como para seguir regalando amoxicilina o azitromicina por catarros.
Vamos con lo básico. La mayoría de infecciones respiratorias son víricas. Es decir:
- Se curan solas.
- Solo se pueden tratar los síntomas.
- No, los antibióticos no “ayudan un poco”.
- No, no te acortan la enfermedad.
- No, no impiden que “te baje a los bronquios”. Estamos hablando de un resfriado, no de un ascensor.
Lo único que se puede hacer es tratar los síntomas: fiebre, dolor, malestar. Lo que decía tu abuela: líquidos, cama, manta, ducha tibia y paciencia. El resfriado común dura entre 3 y 7 días. Con antibiótico, sin antibiótico, con Reiki o con oración. Igual.
Cuando el buscador de antibióticos detecta que das demasiadas explicaciones, su radar se activa:
- “No me va a recetar un antibiótico, ¿verdad?”
- “No. Llevo 20 minutos explicándole por qué.”
- ”Es que a mí me va bien. Con antibiótico se me pasa en tres días”.
- “Claro, como a todos. Porque dura tres días.”
- “Pues mi otro médico siempre me lo receta.”
Y ahí… ahí es donde me muerdo la lengua para no contestar:
“Porque en el tiempo que yo estoy con usted, él ha visto doce pacientes.”
Tres razones por las que no te receto antibióticos:
1) Porque crean resistencias.
Los antibióticos no solo matan bacterias malas. Matan también a las buenas. Las que viven en tu piel, tu boca, tu colon… Las supervivientes son las más resistentes. La próxima vez que tengas una infección de verdad, es posible que el antibiótico ya no funcione.
2) Porque tus bacterias son nuestras bacterias.
Tus hijos, tu pareja, tu madre, tus compañeros de trabajo… comparten contigo su flora. Las bacterias resistentes no se quedan contigo. Las propagas. Y cuando ellos sí necesiten un antibiótico, puede que ya no sirva. Y será culpa tuya.
3) Porque tienen efectos secundarios.
Diarrea, náuseas, vómitos. Puede que a ti no te importe estar un poco flojo. Pero un anciano, una persona con poco apetito, alguien frágil… puede acabar hospitalizado por un antibiótico que no necesitaba.
4) Porque no te van a curar.
Cada año aparecen nuevas bacterias resistentes. Vamos perdiendo terreno. Desarrollamos antibióticos más despacio de lo que las bacterias se hacen resistentes. Perdemos la batalla, y no es una metáfora: estamos desarmándonos como especie por el capricho de que una tos se cure “más rápido”.
Así que no. No te voy a recetar un antibiótico.
Estar enfermo es una faena. Te duele la cabeza, tienes fiebre, mocos, tos… Lo sé.
Pero no hay atajos. No hay píldora mágica para los virus. Solo cuidados sintomáticos y paciencia. Lo que diría tu abuela.
Y si a los 3-5 días todo sigue igual, o empeora, entonces hablamos.
Hasta entonces, no me pidas un antibiótico. No soy un dispensario. Soy médico.
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No va passar al franquisme, era 1996