Icónica Karen Doggenweiler abriendo el Festival de Viña del Mar SOLA. TVN la tuvo por años y no sabían que sería la mejor animadora!
#Viña2025#FestivalXMega
¿Cómo se gana una el derecho de llamarse artista?
¿Naces, te haces, lo compras?
Yo no fui a la universidad y no tengo título de artista ni de catedrática ni de ná, pero la necesidad te enseña a ser mas creativa, arreglártelas y a no pedir permiso
¿se imaginan hubiera pedido permiso? Yo estaría muerta.
Fui violada a los 7 años, a los 11 empecé a tomar, fumar cigarro y consumir marihuana, probé la pasta base a los 13, estudié en la D.320, almorzaba en la escuela y solo llegué a octavo básico.
Empecé a trabajar a los 13 años y desde esa edad hasta los 18 fui abusada por un tipo 20 años mayor que yo, quien me vendía como mi manager; él se quedaba con la mitad de la plata. Durante ese tiempo canté en la calle, en bares, en las micros, en circos.
A los 17 vivía sola con mi abuela, me tocó cuidarla después de un derrame cerebral que la dejó postrada, yo en las noches salía a cantar y con eso compraba pañales pa ella y a veces uno que otro vestido de la ropa usada pa cantar, aprendí a hacer maravillas cosiendo a mano.
A los 18 encontré una oportunidad en la tele, eso para mí fue la salvación de mi vida, ganaba 30 lukas a la semana, después empecé a tener pitutos y con eso ayudaba a mi familia. Durante los 5 años que estuve en la tele fui acosada por un productor musical, me besaron a la fuerza varias veces y me trataron de puta sin talento, me la creí y aguanté por necesidad, pero finalmente tuve el valor y me fui.
Con 23 años y 4 palos que había juntado me fui a México, sin pitutos, sola con ganas de salir adelante. Cuando llegué a Mexico me tocaron los años más difíciles del crimen organizado, salí escapando un par de veces de algún antro en Veracruz, canté covers en bares durante 8 años. Ganaba 300 lukas al mes. Con eso a veces le podía mandar plata a mi familia en Chile.
Tuve cáncer de tiroides. Me operaron en el sistema público de salud, quedé con una parálisis facial y no pude mover el lado derecho de mi cuerpo por dos meses. Aún esto me pasa la cuenta, no siento la cara de mi lado derecho. Casi me quedé sin voz después de la operación, tuve que aprender a cantar de nuevo, el doctor me dijo que no podía cantar en 6 meses pero a los 2 meses volví a los bares, yo tenia que trabajar.
A los 31 años llegó mi éxito masivo en la música con un disco como artista independiente, antes de eso tuve dos discos. Toqué cientos de puertas, viví en sillones, en casas de putas, me cagué de hambre. Tuve depresión, me intenté matar dos veces, he sido alcohólica, me tuvieron que dar comida en la boca por los temblores de la abstinencia, no podía ni vestirme sola. Pero a las dos semanas me paré y volví a trabajar, empastillada y aún con depresión, me levanté.
Si un huevo se rompe por una fuerza exterior, la vida termina.
Si un huevo se rompe por una fuerza interior, la vida empieza.
Las cosas grandes siempre empiezan desde dentro.
Claro que si Sara, con gusto y gracias por preguntar.
La expresión “mamasita” es usada en el contexto masculino heterosexual para referirse a una mujer que es altamente deseable sexualmente, por consiguiente cantar “ una mamasita desde los 14”, es una forma como, fácilmente, se puede referir un pederasta o un pedófilo a una niña de 14, de 10, de 6, etc.
Para los pedófilos y pederastas las niñas y niños son esos “pequeños manjares”, que a ellos les antojan sexualmente.
Por supuesto como sociedad y comunidad no podemos seguir alentando o normalizando este tipo de imaginarios, que salen en otras muchas canciones y en otras muchas épocas de la música y que se nos volvieron parte del paisaje y por esto no comprendemos la gravedad.
Si tienes otra pregunta estaré encantada en responderte
Dulce Madre, no te alejes, tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y nunca solo me dejes. Ya que me proteges tanto como verdadera Madre, Haz que me bendiga el Padre el Hijo y el Espíritu Santo. Amén.
Estás a punto de superar algo con lo que estás lidiando. Tu mente y tu corazón pronto volverán a estar en paz. Vas a empezar a sentirte más ligera. Las cosas están a punto de aclararse. Respira. Ten paciencia contigo misma.Confía en que lo lograrás y todo estará bien.
El derecho a decir no
Tenemos la capacidad de indignarnos cuando alguien viola nuestros derechos o somos víctimas de la humillación, la explotación o el maltrato. Poseemos la increíble cualidad de reaccionar más allá de la biología y enfurecernos cuando nuestros códigos éticos se ven vapuleados. La cólera ante la injusticia se llama indignación.
Algunos puristas dirán que es cuestión de ego y que, por lo tanto, cualquier intento de salvaguardia o protección no es otra cosa que egocentrismo amañado. Nada más erróneo. La defensa de la identidad personal es un proceso natural y saludable. Detrás del ego que acapara está el yo que vive y ama, pero también está el yo aporreado, el yo que exige respeto, el yo que no quiere doblegarse, el yo humano: el yo digno. Una cosa es el egoísmo moral y el engreimiento insoportable del que se las sabe todas y otra muy distinta, la autoafirmación y el fortalecimiento del sí mismo.
Por desgracia no siempre somos capaces de actuar de este modo. En muchas ocasiones decimos “sí”, cuando queremos decir “no”, o nos sometemos a situaciones indecorosas y a personas francamente abusivas, pudiendo evitarlas. ¿Quién no se ha reprochado alguna vez a sí mismo el silencio cómplice, la obediencia indebida o la sonrisa zalamera y apaciguadora?, ¿Quién no se ha mirado alguna vez al espejo tratando de perdonarse el servilismo, o el no haber dicho lo que en verdad pensaba?, ¿Quién no ha sentido, así sea de vez cuando, la lucha interior entre la indignación por el agravio y el miedo a enfrentarlo?
¿Por qué nos cuesta tanto ser consecuentes con lo que pensamos y sentimos? ¿Por qué en ocasiones, a sabiendas de que estoy infringiendo mis preceptos éticos, me quedo quieto y dejo que se aprovechen de mí o me falten al respeto? ¿Por qué sigo soportando los agravios, por qué digo lo que no quiero decir y hago lo que no quiero hacer, por qué me callo cuando debo hablar, por qué me siento culpable cuando hago valer mis derechos?
Para pensar: ¿Te humillas demasiado? ¿Los demás te manipulan? ¿Temes herir los sentimientos de los demás si eres sincero? ¿Eres capaz de expresar la ira de un modo socialmente adecuado, de oponerte, de expresar una opinión contraria?
Confía en tu instinto: si sientes que no debes entrar en un lugar, no entres. Si sientes que debes irte de un lugar, hazlo. Si sientes que no debes continuar una conversación, confía en tu instinto y ponle fin. Tu intuición siempre te guía en la dirección correcta.
If a woman doubts as to whether she should accept a man or not, she certainly ought to refuse him. It is not a state to be safely entered into with doubtful feelings, with half a heart.