Hay que normalizar estar incómodos en la sociedad. A veces hay bebés llorando. A veces hay mayores ralentizando el embarque. A veces hay adolescentes liándola. Es lo que tiene estar vivos.
A veces somos tan adultocentristas que creemos que a fuerza debemos entender y ser parte de todo lo que los niños y adolescentes disfrutan en lugar de aceptar que hay cosas que solo les pertenecen a ellos