¿Por qué un hombre serio solo estallaba en carcajadas cuando aparecía cierto amigo? Una columna íntima de Patricia del Río donde la literatura se convierte en clave para entender una vida.
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Gonzalo Bueno 🇵🇪 tiene 19 años, vive desde 2022 en Buenos Aires y se hospedó en la casa de Camilo Ugo Carabelli 🇦🇷. Mañana buscará su primer título Challenger.
Te invito a conocerlo mejor.
ABRO HILO con la entrevista.
Sé que este año luchaste contra muchas cosas que quizá nadie vio. Te felicito por esas pequeñas victorias que sólo tú sabes cuanto te costaron y te alegraste en silencio.
«Cuando mi esposo murió, porque era muy famoso por no ser creyente, muchas personas se me acercaban –todavía me sucede algunas veces– y me preguntaban si Carl había cambiado al final y se había convertido a la creencia en una vida después de la muerte. También me preguntan frecuentemente si creo que lo volveré a ver.
Carl enfrentó su muerte con infatigable valentía y nunca buscó refugio en ilusiones. La tragedia era que ambos sabíamos que nunca nos volveríamos a ver. Nunca he esperado volver a reunirme con Carl. Pero, lo más grandioso es que cuando estuvimos juntos, por casi veinte años, vivimos con una vívida apreciación de cuán corta y cuán preciosa es la vida.
Nunca trivializamos el significado de la muerte fingiendo que era alguna otra cosa diferente a un último adiós. Cada momento que estuvimos vivos y que estuvimos juntos fue milagroso, pero no en el sentido de haber sido inexplicable o sobrenatural.
Sabíamos que habíamos sido beneficiarios del azar. Que el puro azar haya sido tan generoso y tan amable. Que nos pudimos encontrar, como Carl escribió de forma tan hermosa en Cosmos, sabes, en la vastedad del espacio y en la inmensidad del tiempo. Que hayamos podido estar juntos por veinte años. Eso es algo que me sostiene y que es mucho más significativo.
La forma en la que me trató y la forma en la que yo lo traté a él, la forma en la que nos cuidábamos el uno al otro y cuidábamos a nuestra familia, mientras vivió. Eso es mucho más importante que la idea de que lo volveré a ver algún día.
Creo que no volveré a ver a Carl nunca más. Pero lo ví. Nos vimos el uno al otro. Nos encontramos el uno al otro en el cosmos, y eso fue maravilloso».
— Ann Druyan