Cristina Pardo @cristina_pardo siempre ha sido la brutal periodista que anoche se pudo ver. Haría lo mismo con cualquier entrevistado, indepe, izquierda, derecha o quien sea. Ojalá esa pieza magistral se ponga en las facultades de Periodismo. Nos hemos acostumbrado al bienquedismo, a creer que la verdad es que cada uno cuente su versión de un hecho –todas las versiones son válidas, la verdad son opiniones, etc.– en vez de ponerle el cascabel al gato e ir a las cosas concretas, fiscalizables y verificables. Así estamos.
Se ha puesto de moda romantizar la pobreza en España con el fin de normalizarla. Mientras que antaño se hacían crudos reportajes sobre pobreza energética o desahucios, ahora nos cuentan que la última moda es vivir en un camión (camioning), que la gente prefiere el pueblo a 40º grados en agosto antes que irse una semana a la playa (staycation) o que comer en restaurantes ya no se estila: mejor comprarse platillos de supermercado (mercaurante).
La pregunta es qué pasará en España, con una deuda por encima del 100% de PIB, si viniera una crisis económica severa. Es decir, si hubiera que hacer ajustes en un país donde 2,7 millones de personas necesitan hoy el Ingreso Mínimo Vital para subsistir –y subiendo–, que el escudo social se ha vuelto estructural, o que 2 millones de personas no son pobres gracias a estar en el entorno de un pensionista. Muchos parches y relatos, ningunas soluciones eficaces.
Elogio de la tiesura. Mi tribuna en EL PAÍS
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@ChicoteLerena@abc_es No le doy las gracias, @ChicoteLerena. Destapar la "mierda" del poder era solo su deber deontológico. Lo sostuvo con profesionalidad 14 años, deber que muchos "compañeros" han olvidado. Espero seguir leyéndole vaya donde vaya.
Me sorprendió ver a tanta gente confusa ayer, preguntándose si debía creer en la investigación judicial, si no... Visto desde fuera causa impresión, pero es lo esperable, a fin de cuentas. Durante años el poder político ha dado a entender que ninguna causa judicial era legítima, porque al parecer, solo se buscaba hacer caer al Gobierno. Hoy hay que salir a repetir que "no sospechen del juez", y esa es la democracia que nos queda. Ojalá empecemos a recomponernos: es correctísimo discrepar de las decisiones que la Justicia toma. Lo clamoroso es haber tirado de relatos sobre conspiraciones ultraderechistas y demás acrobacias discursivas para acabar con dos exsecretarios de organización investigados, que han pasado por prisión provisional, uno de ellos, exministro, que ha enfrentado un juicio hace dos días junto a otro de sus excolaboradores. Y todo ello, claro que sí: con presunción de inocencia para todas esas personas –Ábalos, Cerdán, Koldo, Zapatero– hasta que la Justicia no demuestre lo contrario, o se dicte sentencia. De eso va el Estado de Derecho para quienes nos lo creemos. Pero una reflexión debe sobrevolar siempre: la Justicia no es perfecta, como cualquier poder o cualquier persona. Lo que hay que preguntarse es a quién interesa más que a nadie que la gente no la crea, sobre todo, cuando investiga al poder, sea del color que sea en cada momento.
El auto es muy minucioso, muy duro y cargado de referencias a documentos y conversaciones que están en poder del juez.
Zapatero ha reiterado hoy mismo que no intervino en lo de Plus Ultra, pero hay comunicaciones y correos que aseguran que sí participó activamente.
Quienes dudan de la justicia cada vez que ésta investiga a los suyos demuestran que su respeto por las instituciones democráticas es meramente coyuntural. Lo hemos visto con Trump, Berlusconi, F. de Kirchner...
Lo más escandaloso del auto de imputación de Zapatero es la sospecha de haberse lucrado con el hambre de los venezolanos.
Ese es el dato que eleva el caso por encima del rescate de Plus Ultra, de las consultorías y de una supuesta red de influencias en Madrid: el juez vincula expresamente la trama atribuida al expresidente con fondos procedentes de PDVSA y del programa de alimentos del chavismo, CLAP.
Ese es el corazón moral de este escándalo. El expresidente que durante años viajó a Caracas para negociar con Maduro aparece ahora, según el auto, en el rastro de una estructura que habría movido y blanqueado dinero conectado con la gran corrupción chavista: petróleo saqueado, sociedades pantalla, canales financieros opacos y el negocio de las cajas de comida para una población hambrienta.
El CLAP no es una corrupción cualquiera. Es la trama que, según el Tesoro de Estados Unidos, permitió a Alex Saab canalizar dinero hacia los hijastros de Maduro para obtener contratos públicos sobrevalorados y convertir un programa creado para alimentar a los venezolanos más vulnerables en una maquinaria de sobornos, sobreprecios y enriquecimiento para los próximos al poder. Ese es el universo corrupto que ahora aparece en el auto de Zapatero.
Este mensaje es muy importante.
Estoy agobiado con lo de esta tarde en Sevilla.
No quiero que bajo ningún concepto quienes venís a la presentación os veáis envueltos en nada violento.
Se ha llamado desde partidos, sindicatos y asociaciones feministas a impedir la presentación en Sevilla por la vía de la protesta.
Se me acusa de hacer apología de la violencia machista. Es un insulto deleznable que incita los peores sentimientos. Es, además, mentira, y quien lea el libro lo sabe.
No sé qué seguimiento va a tener este llamado irresponsable, pero quiero dar un mensaje a quienes vengáis, ya sea por interés hacia el libro,ya sea por interés hacia la protesta contra algo que no digo:
Ni un gramo de violencia. No cedáis a ninguna provocación. No respondáis.
Celebremos la posibilidad de tener una conversación.
Gracias.
@AbelardSaragoss@lapedraielmarge Tant és així que m'apuntí a classes de valencià i entre els primers articles i llibres, entre altres, en llegir foren els teus: "Gramàtica valenciana raonada i popular", "reivindicació del valencià".
Gràcies!
@AbelardSaragoss@lapedraielmarge Tanmateix, tot i que de xicotet assistí als cursos de "Lo Rat Penat" amb la professora Rosa Arminyana (Roseta), quatre dècades després, l'opuscle de Sanchis arribà a les meues mans i em sentí com si em parlara directament.
Alucinante que el PSOE culpe al PP de la retirada de la ley, cuando en realidad son sus socios los que no le apoyan. Si querían apoyo del PP podrían haber negociado con ellos antes de presentarla. Si opta por unos socios hay que ser consecuente….
Pedro Sánchez: “¿Quién va a votar a un partido político como el PP?”
Ferreras: “Son la fuerza política más votada de España”.
Pedro Sánchez: “Bueno, pero no tienen mayoría parlamentaria”🤦🏻♂️
Lo que muestra la Comisión Europea es que España liderará Europa en tasa de paro y en endeudamiento, con más inflación que la media de la eurozona y la renta per cápita estancada.
El cohete…
https://t.co/XMujaqYGPf
El éxito de Donald Trump radica en partir de unas pocas verdades indiscutibles para utilizarlas como lanzaderas de mil y una mentiras. Una de esas verdades es la que ayer compró nuestra ministra Margarita Robles cuando urgió a españoles y europeos a incrementar el presupuesto de Defensa ante la amenaza bélica representada por Vladimir Putin: "La amenaza es total y absoluta. No hay más que oír las últimas declaraciones de Putin en las que habla de la posibilidad de agresiones nucleares. Europa tiene que ser consciente de que el peligro está muy cerca; no es una pura hipótesis, es real. Los países fronterizos con Rusia lo perciben muy bien; quizá los del sur no tenemos esa conciencia".
Después de años negándolo, después de haber llegado hasta el punto de juguetear con la posibilidad de eliminar el ministerio de Defensa, el partido socialista se ha dado cuenta de la imposibilidad de vivir siempre bajo el paraguas norteamericano, sobre todo cuando no se le ofrece a esa protección otra cosa que insultos y refunfuños. Esa llamada a que los europeos asuman los costes de su propia protección fue uno de los ejes que vertebró la campaña del partido Republicano en 2016 y ayer la ministra Robles la presentó como urgencia absoluta y la asumió como compromiso del gobierno.
Otra de las verdades trumpistas es la de la no sumisión a los tejemanejes del gobierno chino, la resistencia frente a ese dumping fiscal practicado por el régimen comunista consistente en subvencionar los costes de sus productos industriales para hacer más competitiva su oferta hasta el extremo del monopolio. Contra esa práctica fraudulenta que viene a demostrar que, en última instancia, el comunismo no es más que un ultracapitalismo salvaje dirigido por el Estado, se revolvió ayer Donald Trump, prometiendo el expresidente fijar un arancel del 100% a los automóviles chinos fabricados en México y, con ello, provocar una sangría en la industria automovilística del gigante oriental.
Esta sangría (bloodbath) fue la que la prensa española, haciéndose eco de la propia prensa estadounidense de izquierdas, tuvo a bien deslindar del contexto económico proteccionista al que se refería, añadiéndole a la descontextualización, por si no era suficiente, la criminal traducción de "bloodbath" como "baño de sangre", quedando finalmente la "noticia" de este modo: "Trump augura un “baño de sangre” si pierde las elecciones de noviembre" (https://t.co/KvCGb8uRac y Público), "Donald Trump augura un "baño de sangre" en Estados Unidos si pierde las elecciones" (https://t.co/vjzKT25l40), "Trump: Si no me eligen será un baño de sangre para el país" (https://t.co/X1BZ2OFInV), "El candidato augura “un baño de sangre” si pierde las elecciones" (https://t.co/4C3mIEvnH7)... Y estas solo son algunas de las cabeceras que todavía conservan esa falsedad, bastantes horas después del mitin en el que Trump jamás dijo lo que dicen que dijo. Puro fake news. Puro trumpismo contra Trump.
La crisis del periodismo está guiada, a partes iguales, por la ignorancia, la codicia y la pereza. A los periódicos la reputación de la marca les ha dejado de importar si en su propio camino de perdición pueden conseguir millones de clics a cuenta de los bajos instintos de sus lectores. Porque, al final, todo es un grandísimo timo de la estampita: un abalanzarse compulsivamente por una información que los medios prometen que es cierta y que incluso presentan de forma verosímil pero que, vista más de cerca y sin el ansia perturbadora de timar al timador, se puede comprobar, sin mucho esfuerzo, que lo que parecía tener mucho valor no es más que un fabuloso montón de papel manchado.