Voy a decir algo que no gustará a algunos managers, jefes y directivos, y es que ir a la oficina, como forma de vida, no es sano ni beneficioso para las personas, ni psicológica ni físicamente, y a menos que sea necesario por la naturaleza física del trabajo, no debería ser una norma.
Las personas somos seres sociales, por lo que obligarnos a estar 8 horas en un edificio corporativo interrumpe una necesidad humana profunda: el equilibrio entre nuestra faceta profesional y la personal. Y, a menudo, la oficina nos aleja del principal espacio de socialización auténtica que deberíamos conservar: nuestra familia y nuestros amigos.
No nos engañemos. En muchos casos, sí se trata de cumplir horarios, de calentar la silla y de justificar el alquiler de edificios caros bajo eslóganes corporativos. Se trata de una cuestión de control. Ante la creciente crisis de salud mental y estrés, con cada vez menos tiempo libre, el agotamiento se convierte en un riesgo real si no salimos de esa rueda de hámster de "casa-trabajo-casa".
Y los atascos, el transporte público abarrotado y la comida de tupper, que ofrecen una calidad de vida simulada, están profundizando este vacío.
La oficina es una herramienta y puede ser práctica, pero la desconexión de tu propia vida personal es dañina. Por eso, el simple hecho de trabajar desde casa y ganar dos horas de vida al día puede marcar la diferencia: desayunar con tus hijos sin prisa, comer comida recién hecha, poder ir al gimnasio a mediodía o simplemente descansar en silencio. Eso es cuidar al ser humano.
Y no olvidemos un dato clave: se ha demostrado que se puede ser igual o incluso más productivos desde casa.
Los seres humanos no estamos hechos para vivir en el tráfico ni bajo luces fluorescentes. La "cultura de oficina" se ha sobrevalorado y es hora de que las personas y las empresas empiecen a darse cuenta de sus consecuencias en nuestra salud y tiempo.
Se vienen cositas. Esta semana vuelvo a publicar viñetas. Más rayadas y más problemas diminutos hechos dramones. Este año por fin me independicé, así que os aseguro que tengo material de sobrísima para reír y llorar.
Necesitamos suscriptores para seguir publicando
En estos momentos de cambio de paradigma en cuanto a la manera de relacionarnos con la cultura, de consumir palabras e imágenes y de construir memoria, sostener un proyecto editorial independiente como Jot Down es casi un milagro colectivo. Vivimos rodeados de estímulos que reclaman atención inmediata, de algoritmos que nos aíslan en burbujas de certidumbre, de una velocidad que castiga la duda y premia la consigna. En este contexto, publicar una revista trimestral que se detenga a pensar, que cuide cada página, que no tema incomodar, es un acto de resistencia. Pero para mantenerlo necesitamos suscriptores: lectores que comprendan que la cultura no es un lujo ni un capricho, sino un espacio de libertad que se defiende número a número.
https://t.co/ewQ8lx0GVM
A lo largo de 2025 queremos seguir haciéndonos preguntas incómodas, como qué sentido tiene la fidelidad cuando todo empuja a la superficialidad, cómo afrontar el cansancio que nos paraliza, de qué forma podemos reconstruir la amistad para que no sea un simple intercambio de favores. Queremos seguir defendiendo la escritura como un lugar donde la reflexión se sobreponga a la prisa, donde la duda sea más valiosa que la certeza, donde la ironía y la ternura puedan convivir sin miedo. Para lograrlo, te necesitamos.
https://t.co/ewQ8lx0GVM
La suscripción a Jot Down no es solo recibir cuatro revistas en papel, ni navegar sin publicidad, ni poder descargar la mayor parte de nuestros libros y revistas digitales. Es, sobre todo, un modo de proteger la posibilidad de seguir publicando sin ataduras, sin convertirnos en un producto decorativo para anunciantes, sin diluir nuestra voz en la uniformidad de los contenidos programados. Es la forma de sostener una conversación larga, compleja, valiente, entre quienes escriben y quienes leen, y de seguir preguntándonos juntos por qué merece la pena vivir atentos a lo que nos rodea.
A veces nos preguntan para qué seguir publicando cuando nadie nos busca. La respuesta está en el propio acto de escribir: porque si nadie cuenta las cosas con matices, si nadie señala los matices, si nadie cuestiona lo obvio, solo queda el ruido. Y el ruido nos desarma. Publicar, hoy, significa resistir; resistir significa mantener una comunidad viva, capaz de sostener esta utopía de papel y palabras. Ahí entras tú.
Este 2025 recibirás con tu suscripción los números 50 al 53. Puedes sumarla a la suscripción de Filmin para una experiencia cultural más completa, y acceder a todo nuestro archivo digital.
«A lo mejor no nos buscan», dijimos una vez, pero nos seguimos encontrando. Y solo podremos hacerlo si contamos contigo.
https://t.co/ewQ8lx0GVM
A camera map in advance of tomorrow's UEFA Champions League Final in Munich.
42 match coverage cameras include a four-point cabled aerial, 8 super-slow mos, two high-speeds, two jibs, two polecams, and a helicopter.
DAZN Dach is host broadcaster. Sebastian Von Freyberg directs.
¡Ya podéis escuchar 'Hotel Morgan' en plataformas digitales! 🙌🏼✨
Muchas gracias, de corazón, por todo el cariño que le habéis dado al disco durante estos meses 💖
https://t.co/IZqPpy7U6D
Por aquí os dejamos el vídeo de la grabación de 'Arena' ❤️🩹 canción que también forma parte de nuestro nuevo disco 'Hotel Morgan'
https://t.co/aAUmkARfjY