Encima nos quieren venir a correr con la discriminación y somos el primer país en votar a un presidente mogolico, no hay nadie más inclusivo que el pueblo argentino.
Hoy llora un pibe en la villa, una chica en la facultad, un laburante precarizado, un intelectual, un preso, una maestra, un desocupado, una ama de casa, un borracho y un ex ministro. Lo lloramos y sabemos que el asunto está ahora y para siempre en nuestras manos.
Uno acá dice “si de verdad cada 30 horas un varón se convierte en femicida, es como que vivis rodeado, puede ser cualquiera”. Exactamente, ese es el punto.