Al sufrimiento y al dolor lo tuvimos los rosarinos mientras los narcotraficantes nos mataban como moscas y vos calladito porque gobernaba el kirchnerismo, pedazo de caradura.
Dirigiendo Boca se fue. El último en el Gigante. Su vida fue una película y nos dio todo. Jamás nos dijo que no. Un paso a la eternidad, en la mesa de los grandes en serio. Nos sacó del infierno y nos llevó a la gloria, que no tiene precio. Que en paz descanses, Miguelo. Gracias.