Si no aprendes a calmarte, cualquier palabra te desestabiliza. Si no aprendes a valorarte, cualquier rechazo te destruye. Si no aprendes a priorizarte, cualquier persona te manipula. Al final no se trata de los demás, se trata solo de ti.
El mejor momento de nuestras vidas es cuando estamos tan bien que no nos importa lo que piensen de nosotros y tampoco nos interesa la vida de los demás.