“He aprendido que la paciencia es una forma de inteligencia. No todo tiene que resolverse de inmediato, no todo tiene que tener una respuesta clara. A veces, lo mejor que puedes hacer es respirar, observar y permitir que las cosas tomen su curso. La vida no siempre es una batalla que hay que ganar, a veces es un río que hay que aprender a navegar.”
Viggo Mortensen
Hoy condenaron con 20 años de prisión a Dominique Pelicot, el francés que durante años drogó a su esposa Gisèle y llevó a decenas de hombres para que la violaran. Es la pena máxima.
Los otros 50 violadores fueron condenados a entre 3 y 15 años de prisión.
Mercí, Gisèle.
Acaban de ganar el Premio Nobel de Economía tres académicos cuyo libro “Por qué fracasan los países” pone a México como ejemplo de país que no logra ser exitoso.
Las claves del éxito son las siguientes:
1) La calidad de las instituciones
2) El estado de derecho
3) Modelos económicos incluyentes que no permitan la extracción de rentas por los más ricos. Señalan a Carlos Slim y la persistencia nociva del capitalismo de cuates que genera pobreza, desigualdad y bajo crecimiento económico.
Muchas de las reformas de AMLO/Morena/Sheinbaum corren en sentido contrario al camino que señalan. Y seguiremos siendo ejemplo de país que constantemente se sabotea a sí mismo.
Hoy en el Senado se va a dar uno de los capítulos más infames de la historia constitucional reciente. Por medio de una “tómbola” y violando varias suspensiones otorgadas por juzgadores federales, se va a sacrificar la carrera judicial de cientos de personas. Es lamentable.
Los artículos publicados en El Economista Mexicano en sus primeros años venían acompañados por una foto del autor(a). Esta es la foto de la Mtra. Ifigenia Martinez que acompañó la publicación de su famoso estudio pionero sobre la desigualdad del ingreso en México de 1960. DEP
Es posible que senadoras y senadores de la mayoría crean que votando a favor de la reforma judicial los van a premiar. Cometen un error: no darse cuenta de que cuando el Estado de derecho naufraga nadie se salva, ni siquiera quienes lo hundieron.