Entre Paco Yunque y el Liceo Naval, qué poco cambió el Perú
El caso del Liceo Naval Almirante Guise y el cuento Paco Yunque de César Vallejo (1931) comparten una estructura de poder, silencio e injusticia que explica por qué se relacionan
1. La escuela como escenario de abuso
En ambos, el colegio no es un espacio de protección, sino el lugar donde se ejerce la violencia: Paco Yunque sufre el maltrato de Humberto Grieve en el aula y el recreo: lo trata como “su muchacho”, lo golpea y le roba el trabajo. En el Liceo Naval, el hecho ocurre durante una actividad escolar (retorno de un campeonato de futsal) dentro de un bus de la institución, con compañeros del mismo equipo.
2. Desequilibrio de poder y privilegio
Humberto Grieve no abusa solo por ser agresivo: es hijo del gerente inglés de los ferrocarriles y alcalde del pueblo. El profesor y el director lo favorecen. Paco es hijo de la empleada doméstica.
En el Liceo Naval aparece un privilegio institucional y social distinto pero comparable: colegio administrado por la Marina, destinado principalmente a hijos de marinos. Madres de familia han denunciado discriminación por color de piel, apellido y “galones”. El entorno militar y el peso de las familias se perciben como un escudo.
3. Complicidad o inacción de la autoridad
En el cuento, el maestro no investiga, premia el trabajo robado de Humberto y castiga a Paco. El director corona la injusticia. Nadie con poder defiende al débil.
En el caso Liceo viajaban tres adultos (chofer y dos representantes del colegio) y se cuestiona que no intervinieran. El colegio inicialmente habló de “agresión física”; un intento de querer “maquillar” el caso. Docentes y madres reportan bullying y hostigamiento previos que no se atendieron; una profesora dijo haber denunciado y haber sufrido represalias.
4. La escuela como microcosmos de la sociedad peruana
Vallejo usó el aula para denunciar cómo se reproduce la desigualdad de clases. El Liceo Naval, casi un siglo después, reactiva la misma lectura: un colegio de élite institucional donde el más débil (más chico, de otro grado, presuntamente menos protegido) queda expuesto, mientras el grupo y la estructura miran para otro lado o minimizan.
En redes ya se ha dicho explícitamente que “Paco Yunque debería volver a la currícula” y que “la educación no ha cambiado desde 1931”.
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La analogía útil no es “es lo mismo”, sino: cuando hay privilegio, jerarquía institucional y adultos que no actúan, el colegio deja de ser refugio y se convierte en el lugar donde se reproduce la injusticia. Eso es lo que Vallejo denunció en 1931 y lo que el caso del Liceo Naval vuelve a poner sobre la mesa.