Messi no solo perdió la final. Perdió el respeto del mundo y se convirtió en uno de los deportistas más odiados de la historia por las ayudas cínicas que recibió la selección de Argentina para impulsar su imagen.
FIFA lo manchó para siempre.
Terminaron las funciones mundialistas del mejor jugador de toda la historia. Las Copas del Mundo no serán lo mismo sin ti, Lionel. Los Mundiales te extrañarán toda la vida. GRACIAS ETERNAS.