Retírate de la misma manera en que llegaste: alegre, genuina, radiante, con buenas intenciones y en paz. Seguramente fuiste ese rayo de suerte que no volverá a repetirse.
Llegaste a su vida para darle lo que nunca tuvo y te demostró porque nunca lo tuvo. Tú fuiste su golpe de suerte... y esa persona, la lección que te cambió para siempre.
Cada vez que platico con un hombre y escucho como se expresan de las relaciones, de las mujeres, según ellos bien chinguetas (en su mente, claro) me dan más ganas de nunca más tener nada que ver con uno, más vale sola que con uno de esos 🤢🤮