creo que lo que realmente destroza a la gente no es el desamor en sí, sino las consecuencias de ser conocido. Alguien te vio de verdad y luego decidió que no valía la pena quedarse. No es rechazo, es exposición. De esas que te hacen desear no haber abierto la puerta
Me la he pasado bien diver en la oficina últimamente. Llego tarde, pura risa y risa, puro criticar a los clientes, ser feliz, ignorar a la gente mal vibrosa.