Anoche tuve la cena de presentación con la familia de mi novia. «Para ganarte a mamá, aceptale sí o sí un segundo plato. Y si papá te muestra los mapas, estás adentro», me había dicho ella, cagándose de risa de mi estrés. Pero al final ninguna de esas cosas fue garantía de nada.
Anoche tuve que ir a recoger a mi hijo de 16 años a una fiesta. Cuando lo encontré estaba totalmente borracho. Me tuvieron que traer entre él y dos amigos.