Hay un lenguaje de amor que muchas veces pasa desapercibido: la consideración. Es pensar en cómo se siente la otra persona antes de decidir, cuidar los detalles y tenerla presente incluso en las cosas más pequeñas. Porque el cariño también se demuestra en esos gestos que simplemente dicen: pensé en ti.
No hay hombres decentes, no hay trabajos decentes, no hay salarios dignos, no hay acceso a viviendas, no hay seguridad para mujeres y niños, no hay agua potable, no tenemos respeto en sectores de salud.
Vaya que sorpresa que las mujeres no queremos hijos, nadie lo vio venir.
La gente de CDMX enloquece cuando les dices que no quieres comerte unos tacos grasosos en un puestillo culero a un lado de una coladera, es como si te metieras con un familiar directo.
Las redes sociales nos dañaron la percepción de la vida normal. Todo el mundo parece estar viajando, enamorado, facturando, estrenando cuerpo y desayunando frente al Mediterráneo. Mientras tanto, la mayoría estamos buscando el cargador, pensando qué cocinar y dejando una lavadora puesta por tercera vez porque olvidamos sacar la ropa.