Temo que el deseo de que Iván Cepeda acoja tonos y postulados del centro viene, bueno, del centro, ese centro que, en su alma, se niega a votar por Abelardo.
Pero la campaña no los ve como opción: los ve pocos y derechosos.
La campaña va a por los de siempre: los nadies.
Más que de derecha, Abelardo de la Espriella es iliberal.
Y eso es lo que más le distancia de la derecha tradicional que por tanto gobernó a Colombia.
Sobre la nueva derecha, ahora en el país de las derechas:
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Nadie se puede imaginar cómo sería un gobierno del tranquilo y serio Iván Cepeda.
Mucho tendría que ver el dominante y polémico Gustavo Petro.
Perfil comparativo:
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Petro se metió en campaña apenas vio que su candidato no era tan fuerte como creía. Usó su viejo —y no del todo delirante— argumento de que se roban elecciones. Segunda vuelta habrá. La campaña de la locura sigue. A ver quién es más loco.
Ambos van a acercarse al centro. Ambos venderán al otro como peligro. Ambos querrán mostrarse como garantes de estabilidad —que ninguno es. Será una campaña sucia que mostrará, ahora sí, de qué está hecho cada uno y, sobre todo, qué da menos miedo a los colombianos.
Colombia se tiene que empezar a acostumbrar a la posibilidad de que Abelardo de la Espriella sea su próximo presidente. Hoy, tras la primera vuelta, es el favorito para ganar.
Iván Cepeda, para ganar, tiene que cambiar su estrategia: pasar a atacar, alertar de los peligros de De la Espriella, buscar alianzas y sacudir una campaña que ha sido confiada, conservadora y ambivalente en el mensaje.
Entonces ambas cosas pueden ser ciertas: Colombia se acercó a la mejor versión de su democracia, pero justo cuando la democracia, en Colombia y en el mundo, entró en crisis.
¿Por qué Gustavo Petro, cuya elección fue una ganancia histórica para la democracia colombiana, es al tiempo una amenaza para la democracia colombiana?
Petro se dio cuenta que los mecanismos tradicionales no servían. Que confrontarse activaba a su gente. Que, con eso, la oposición jugaría a su favor. Que para consolidar su proyecto era más útil fomentar una confrontación de clases que guardar las formas.
El día que atentaron contra Miguel Uribe los colombianos tuvieron un déjà vu.
De él no se habló mucho más, pero su magnicidio marcó el tono de una campaña dominada por el miedo.
Análisis de la violencia que se volvió a reciclar:
https://t.co/oUmXPYi7cH
Con la captura de Maduro, Trump demostró, como quien hace un experimento, que su intención de controlar el hemisferio va en serio.
México, en ese sentido, no sería un experimento: sería el objetivo en sí mismo. https://t.co/pQ8E13yb71
La captura de Nicolás Maduro, la agenda de Trump y la presión de Rusia y China dejaron a Venezuela en un punto de quiebre. En este video exploramos tres posibles escenarios tras la intervención militar de EE.UU. 👉 https://t.co/kNLTGSf3VK
Si la pregunta de qué va a pasar en Venezuela siempre ha sido compleja, ahora, con la intervención de Estados Unidos, lo es mucho más.
Pero aquí voy:
https://t.co/ZV6YaBZ2hq
Yo no sé qué va a pasar en Venezuela, pero, con base en la historia, lo que he aprendido de situaciones como esta y lo que he hablado con expertos en transiciones, creo que algo así —no exacto, no perfecto, no sin sobresaltos—puede ocurrir.
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