@_JRLB_ Que tipo de adefecio humano debes de ser para creer que alguien les cree algo a estás alturas, mejor callate y sigue robando, ya casi se te va a acabar pedazo de mierda humana.
Cayó el Banco de México @Banxico . Fue tomado por el gobierno incompetente de Morena y sigue los pasos de todos los gobiernos socialistas fracasados: los ponen a imprimir dinero.
Morena no fue capaz de armar un Excel y hacer cuentas, se gastaron todos los fondos y ahorros, duplicaron la deuda histórica y robaron al por mayor. Saquearon al país con la mayor estafa de la historia, el huachicol fiscal.
Hoy el gobierno le ordena al Banco de México a comprar los bonos que colocaron y que nadie compró por la incertidumbre, en especial por su nuevo Poder Judicial. Basta con ver los argumentos de Lenia Batres o Estela Ríos para entender por qué nadie confía en la imparcialidad de la Suprema Corte.
Obligar al Banco de México a comprar bonos suena a una "maniobra técnica válida", pero en realidad solo es imprimir dinero. Eso hizo Argentina y Venezuela durante décadas, y la inflación se disparó a niveles extremos provocando miseria y expulsando a millones de ciudadanos de sus países.
Morena es incapaz de corregir, son muy soberbios e incompetentes. No pueden aceptar que sus esquemas de programas sociales y la corrupción monumental quebraron las finanzas públicas sanas que tomó décadas construir en México.
La gente que hoy celebra su dinerito mensual, con el que nadie ha salido de la pobreza, mañana acabará pagando el doble o el triple por la canasta básica. No les servirán de nada esos apoyos.
Un gobiero no está para estar recibiendo aplausos, está para tomar decisiones difíciles y muchas veces impopulares pero necesarias. Morena no tiene la capacidad ni los h***os de recapacitar. Seguirán inventando "apoyos", subsidios y derechos y estarán financiados por dinero ficticio impreso por el ya caído Banco de México.
Han seguido paso a paso la fórmula socialista. Destruyeron los tratados de libre comercio, quebraron las finanzas públicas, aplican terrorismo fiscal, persiguen a opositores, eliminaron al Poder Judicial y a los contrapesos constitucionales, cambiaron la Constitución a su antojo con una mayoría espuría, y se dedicaron a comprar voluntades con dinero público solo para mantenerse el poder, pues tienen pánico de perder e ir a la cárcel. Y finalmente, terminaron con la autonomía del banco central, la única institución mexicana que mantenía la credibilidad de la economía mexicana.
Y pronto viene la supresión de la libertad de expresión que hoy esbozó Sheinbaum: quieren regular las redes y la IA, y será el gobierno quien diga qué es verdad y qué no.
No se cansan de fracasar. El resentimiento los orilla a joder sus propios países. No es suficiente con tener el ejemplo de Venezuela y Argentina aquí a la vuelta, siempre creen que no pasará nada y que será un éxito su modelo, cuando nunca ha funcionado en toda la historia del socialismo en el mundo.
Elegir a caciques populares pero sumamente ignorantes y soberbios tiene consecuencias.
Soy la madre de Carlos Emilio.
Y estos días, mientras México celebra y el mundo nos observa, no he podido dejar de pensar en algo.
He visto imágenes que dicen mucho más de nosotros que cualquier discurso.
Vi personas cubriéndose de la lluvia con lonas que llevaban los rostros de quienes hoy siguen siendo buscados por sus familias.
Vi también a ciudadanos detenerse para escuchar.
A personas acercarse a abrazar a madres buscadoras.
A artistas y figuras públicas utilizar su voz para recordar que detrás de cada ficha de búsqueda existe una vida humana que merece dignidad.
Y vi a visitantes de otros países mostrar respeto frente a un dolor que ni siquiera les pertenece.
Todo eso ocurrió en los mismos días.
En el mismo país.
Bajo el mismo cielo.
Y entonces comprendí que la pregunta ya no es únicamente dónde están quienes faltan.
La pregunta es quiénes queremos ser nosotros frente a su ausencia.
Porque quienes hoy son llamados “desaparecidos” no desaparecieron en un acto de magia.
No se evaporaron.
No se borraron solos de este mundo.
Fueron engañados.
Fueron privados de su libertad.
Fueron arrancados de sus hogares, de sus sueños y de las personas que los aman.
Por eso me cuesta llamarlos simplemente “desaparecidos”.
Porque esa palabra parece describir un accidente.
Y no fue un accidente.
Son personas que nos fueron arrebatadas.
Entre ellas está mi hijo, Carlos Emilio.
Pero también más de ciento treinta y tres mil seres humanos cuyos nombres, historias y familias siguen esperando verdad y justicia.
No escribo estas palabras para cuestionar una celebración.
México merece celebrar.
El deporte une comunidades.
Une pueblos.
Une naciones.
Nos enseña respeto, trabajo en equipo, solidaridad, perseverancia y humanidad.
Y precisamente por eso me surge una pregunta.
¿Qu�� intentamos mostrarle al mundo durante este Mundial?
Porque si los valores del deporte son capaces de unir a millones de personas, entonces también deberían ser capaces de ayudarnos a ver a quienes siguen faltando.
Si este evento tiene una proyección mundial, ¿no sería también una oportunidad para que el planeta conozca a ese México que sigue buscando?
Al México de las madres que no se rinden.
Al México de las familias que siguen esperando.
Al México que se niega a olvidar a quienes le fueron arrebatados.
Porque si algo justifica que hoy el mundo nos mire, es que también pueda ver nuestra verdad.
No para avergonzarnos.
No para dividirnos.
Sino para demostrar que somos un país que se atreve a reconocer sus heridas y a seguir buscando a quienes faltan.
Porque el respeto universal comienza ahí.
En comprender que una fotografía no es una lona.
Que una ficha de búsqueda no es propaganda.
Que una cifra no es una estadística más.
Es una persona.
Es una vida.
Es alguien que sigue siendo amado.
Por eso la Ruta Textil importa.
#LaRutaDeCarlosEmilio
Porque cada puntada devuelve un nombre.
Porque cada bordado devuelve identidad.
Porque cada rostro nos recuerda que ninguna persona debería ser reducida al olvido.
No son los desaparecidos.
Son las personas que nos fueron arrebatadas.
Y si el deporte puede unir al mundo entero por noventa minutos, quizá también pueda ayudarnos a recordar que más de ciento treinta mil personas siguen esperando ser encontradas y que sus familias siguen esperando justicia.
Porque la forma en que decidamos tratar a quienes nos fueron arrebatados hablará siempre más de nuestra sociedad que cualquier marcador, cualquier discurso o cualquier celebración.
#CarlosEmilioGalvánValenzuela
#LaRutaDeCarlosEmilio
#mundialdefutbol
#FIFA
#MemoriaYDignidad
#NoSonDesaparecidos
#NosFueronArrebatados
@bethcastilloo "Ojalá salieran más seguido del país para que vean lo que es un verdadero mejor país" - es lo que diría en un día normal, pero recuerdo que gente como tú solo ve por sus intereses y se me pasa, eres una muerta de hambre.