夢。 ㅤHace tiempo que tengo un chingo de proyectos que son como para diez personas como mínimo, pero por mi "flojera" no los hago. Además de la falta de tiempo.
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El cambio de tono de voz que realizó su acompañante pudo notarse para él, se le escuchaba más seria a la hora de comentar que venía de fueras de aquel reino en donde se encontraba tirado cual vagabundo.
— La verdad tengo mis razones por estar aquí tirado donde me esta viendo
—Es bueno siguiendo órdenes y recetas —comentó con la boca algo pequeñita, jugueteando con uno de sus plateados mechones entre sus finos dedos. Bien sabía que esa broma jamás sería oída por el sujeto que debía oírla.
—De las montañas de fuera de mis reinos, deduzco —esta vez sí
Señorita... es una historia larga. Pero puedo decirle que estoy aquí por que he perdido todo. —
No quiere revivir lo que antes había sido su pasado, la catástrofe en su imperio y el como este fue muriendo en manos ajenas de un enemigo. Esperaba que con ello fuese a entender
— La verdad es que no te ves nada mal con esas cicatrices en la cara en muestra de lo que te has esforzado para conseguir lo que tienes ahora mismo. —
Miyamoto terminó por halagar a la mujer que tenía en frente suyo, se le veía tan animada contando sus cosas que no podía quedarse
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ㅤㅤㅤ❝ ¡Mi entrenamiento me ha dejado la cara tan roja como salsa de tomate y tan inflada como una sandía! ¡Sería una exelente modelo si nunca conocía la lucha! ❞ ── Muestra las cicatrices que había en toda la cara. Era un tanto salvaje en su trabajo.
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Que no dudo en saborear un poco más en unas tres cucharadas más que llevo a su boca. Luego... suspiro un poco, agregando:
— Si tienes gente que esta interesada en aquello puedes decirme, puedo enseñarles. —
— ¿Amo de llaves...?, lo siento mucho pero en lo que me especializo no es en eso. —
Dirigió su mirada hacia su acompañante, decidido estaba en decirle en lo que se dedicaba.
— Soy un maestro espadachín, realmente. Alguien que enseña. —
Nuevamente su mirada se centra en el
Platillo que tenia, viendo que podía devorar de este, la carne, los fideos, el caldo, había mucho disfrute de sabores y su mezcla gloriosa que le llevó a probar un poco del caldo con la cuchara de madera que tenía en su zona derecha en donde estaba sentado. Delicioso se le hizo
Del callejón donde se encontraban pasando las personas de aquí para allá.
— Espero no generar problemas, la gente puede pensar mal al vernos salir del callejón. ¿No? —
Esta vez se ha dignado a verle, quiere escuchar su respuesta de lo dicho o la idea que pueda tener.
— Señorita Avery, es un honor para mi poderla conocer y en esta noche acompañarla... en la fiesta. —
Diestra acerca hacia la mano ofrecida para poder procesar ahí mismo un suave apretón de manos en el saludo generado. Posterior a ello su mirada se ve centrada en la salida
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ᅠᅠᅠᅠ—La torpeza en la forma de proceder de su nuevo acompañante le resultaba de lo más encantadora, por eso fue que Avery sonrió—.
No os preocupéis por pequeñeces sin importancia, querido. —Asintió en señal de agradecimiento—. Es un placer conoceros, +
Sorpresa se ha llevado cuando ha traído algo para beber debido a que fue una acción inesperada para el dragón, cuyo hombre tan sólo se sintió a gusto por la amabilidad de la mujer.
— Muchas gracias, puede servirme un poco. Por favor. —
Ahora la carne iba a estar mucho mejor.
— Me sentiría mal por mi mismo en haber conocido a una "enemiga" que me ha caído super bien. —
Sonríe ante su comentario, la verdad es que en parte tenía razón; muchos enemigos pueden acercarse de forma amable para ganarse la confianza de aquellos a los que desean matar.