Un día entenderás que quienes se fueron no se llevaron nada. El amor era tuyo, la bondad era tuya y la luz era tuya. Nada de eso les pertenecía; todo sigue intacto dentro de ti.
El precio que pagamos por relacionarnos con la gente equivocada es motivo suficiente para que seamos más estrictos sobre a quien dejamos entrar a nuestras vidas.