Debido al ácido de la planta carnívora, el joven ha terminado apoyado en una rodilla en el suelo. Su piel comienza a sanar poco después, pero el dolor es difícil de soportar.
— Lo... Conseguimos.
Gruñó entre dientes. Gracias a ellos numerosas vidas habían podido ser salvadas.
— Puede... Pero me puedo permitir salir herido mejor que usted, como ya sabe mi cuerpo se regenera rápidamente.
Al final uno tiene que saber usar sus fortalezas. Respiró hondo, posicionandose para la embestida. Espada por delante, el joven salió disparado hacia el enemigo >
— La defensa de la planta es férrea, instructor...
No veía forma de poder pasar, por lo menos no a su velocidad normal.
— He tenido una idea... Pero es arriesgada. ¿Me podría impulsar con su lanza hacia delante? Si sale bien podría ensartar a la planta y al fauno en un solo >
Asintió, aceptando las instrucciones de su superior justo antes de saltar al interior de la tienda, espada en mano. Casi se resbala debido a la sangre del suelo, pero consiguió mantener el equilibrio... Ahora llegaba la parte difícil: combatir.
— Está bien, la situación tampoco dejaba demasiado tiempo para pensar...
Rápidamente sacó un ungüento de su bolsa, dejando caer una dorada gota del líquido que tenía al cuello y ofreciéndoselo al instructor.
— Os aliviará enseguida. Necesitaremos estar en plenas facultades >
Maldijo por lo bajo... Decidió retroceder y ayudar al instructor. Solo podrían derrotar al fauno entre los dos. Aprovechando que las plantas estaban distraídas con el mayor, trató de hacer palanca con su espada en los escombros en un desesperado intento de liberar al civil >
— ¿Estáis seguro? No me gusta nada la idea de dejaros solo contra las plantas...
Pese a sus palabras, no perdió el tiempo, buscando el lugar de donde procedía la música que causaba la corrupción de las plantas. Solo esperaba poder detenerle a tiempo...
El joven indio acudió raudo a apoyar a su instructor, tratando de repeler el ataque de las plantas mediante el uso del ácido de su espada.
— Lamento la tardanza. Estas plantas son persistentes... ¿Está herido, instructor?
— Entendido.
La situación en su lado tampoco era nada fácil. Por suerte las magulladuras de la mujer no parecían haber llegado a sangrar. Destrozó la rama que había causado la caída y trató de escoltar a la civil hacia la salida de la plaza...
— Recibido.
Dio una voltereta hacia el lado, causando que la raíz se estrellase contra el suelo y se dirigió a ayudar a la indefensa mujer. De un tajo cercenó la raíz que la mantenía encerrada, permitiendo que tratase de escapar.
— Rápido, sal de allí.
< más eficientemente.
— Son bastante poderosas ya de base... Si consiguen la fuerza de uno solo de los civiles o de alguno de nosotros va a ser muy complicado detenerlas.
— Entendido.
El joven se lanzó hacia delante, parando el avance de una raiz que trataba de empalar a un civil. La fuerza de la planta era ya impresionante de por sí... Activó el mecanismo de su espada, empezando a hacer que el filo segregase ácido para así frenar el ataque >
— Instructor, estoy a sus órdenes.
Espada en mano, el joven ya trataba de buscar heridos con la mirada, así como de detectar la presencia de sus enemigos.
— ...
Había llegado el momento de realmente demostrar su valía. Las vidas de decenas de soldados estaban en juego en esos momentos. Tendrían que ir en su rescate junto con Demeter.