🟡 LEY DE NIETOS | LO QUE ALGUNOS QUIEREN SILENCIAR
Tres Cantos no existe como municipio independiente hasta 1991. Sin embargo, su CERA ha aumentado en 215 electores desde 2022. ¿Con qué criterio se les asignó precisamente ese municipio?
Eso es lo que @IustitiaEuropa denunció ante la Junta Electoral Central en junio ante la parálisis de los demás partidos y las denuncias de la sociedad civil.
Desde el principio tuvimos claro el camino: denuncia, recurso ante el Supremo y estrategia procesal recurso ordinario para parar los efectos electorales de la Ley de Nietos.
Y esto es lo que algunos no quieren que contemos en los grandes medios. Prefieren ponerse medallas y que todo siga igual.
👊 Pero no nos van a callar. Otra España es posible.
@_infoLibre@tonycontry No va a ver ni el Tato esa mierda sectaria. Sin pólvora del rey, os vais a comer los mocos. La crónica de un fracaso anunciado. Ya le estáis echando la culpa a los poderes fácticos y a la ultraderecha y aún no habéis empezado.
Una de las costumbres que tenían los milicianos del Frente Popular era asesinar monjas. ¿Qué daño puede hacer una monja?
Ninguno, evidentemente. Y sin embargo, a lo largo de toda la Guerra Civil, especialmente durante los primeros meses tras el estallido de la guerra en julio de 1936, cientos de religiosas fueron detenidas, torturadas y fusiladas en la zona republicana por el único hecho de vestir un hábito. No empuñaban armas, no dirigían columnas, no tomaban decisiones políticas: se dedicaban a enseñar, a cuidar enfermos y ancianos, o simplemente a rezar en comunidad. Eso bastó para convertirlas en objetivo.
El 19 de septiembre de 1936, en Madrid, milicianos del bando republicano asesinaron a la superiora de las religiosas escolapias, María de la Yglesia, junto a las hermanas uruguayas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella Díaz. Dolores había sido detenida esa misma mañana cuando volvía de llevar leche a otra comunidad de escolapias; horas después, Consuelo acompañó a María de la Yglesia a una citación, confiando en que su pasaporte diplomático las protegería a ambas. No fue así.
Todo empezó cuando un grupo de milicianos, que ya había buscado a Dolores sin éxito días antes, la interceptó en plena calle pese a llevar el brazalete diplomático que la identificaba como hermana del vicecónsul honorario de Uruguay en Madrid. Al mediodía llegó un papel escrito de su puño y letra pidiendo que acudiera María de la Yglesia, superiora de la comunidad, acompañada de otra persona, para declarar. Consuelo, confiando en que la condición diplomática de la familia las protegería a todas, decidió acompañarla. Ninguna de las tres regresó con vida.
Al día siguiente, sus cuerpos, con el rostro desfigurado, aparecieron en el depósito municipal de cadáveres de Madrid, reconocidos por sus vestidos y por el brazalete diplomático que aún llevaban puesto.
Ni la avanzada edad de tantas religiosas fusiladas aquellos meses, ni la absoluta falta de peligrosidad de estas tres mujeres, ni siquiera la protección diplomática que creyeron tener, bastaron para salvarlas. Fue suficiente con que una de ellas vistiera hábito y las otras dos hubieran decidido no abandonarla.
Las tres fueron beatificadas por Juan Pablo II en Roma el 11 de marzo de 2001, dentro del mismo proceso que reconoció a otros 232 mártires de la persecución religiosa española de 1936-1939.
#EXCLUSIVA El Censo Electoral admite ahora que inscribía a los nacionalizados en provincias sin pedir pruebas de su arraigo
Solo desde 2023 ha repartido por provincias a más de 400.000 nuevos votantes sin ningún documento ni comprobación que justifique ese reparto.
Por @beaparera
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