- ¿Y no tienes hijos?
- No.
- Pero si estás casada.
- Sí.
- Y no tienes hijos.
- Así es.
- ¿Por qué?
- Porque no puedo.
La señora balbucea un lo siento.
Si no queréis una respuesta que os haga sentir incómodos, dejad de hacer estas preguntas. Gracias.