Esto es una trampa estadística. Que el PIB caiga sin inmigración es una obviedad porque más gente produce más PIB por puro amontonamiento, pero lo que mide la riqueza real es el PIB por habitante y ese apenas se mueve porque crecemos sumando trabajadores y no produciendo mejor y esa suma masiva lastra además la evolución hacia un modelo más productivo. Mirad en lo que crece, que lo dice él claramente, esos 90.000 bares, en la hostelería, el campo mal pagado, los repartos a domicilio, etc, los sectores de menor productividad. Estamos trayendo mano de obra barata para sostener lo que a España le sobra. Sobran bares, muchos, y faltan fábricas, ganadería y campo productivos, tecnología, etc. Por ejemplo, nos hemos volcado en hacer parques solares y ahora España malgasta una quinta parte de su energía fotovoltaica por falta de almacenamiento, y debería invertir a fondo en investigación e industria propia de baterías, en especial en sodio, para no canjear la dependencia del petróleo por la de China, buscando autonomía y energía barata para producir de forma competente sin tirar condiciones laborales por los suelos. No necesitamos bares, necesitamos un proyecto de Estado a la altura de las exigencias de este siglo. El PIB sube y la renta por habitante sigue por debajo de la media europea. Y las aulas no se vacían por falta de inmigración sino porque no nacen niños y eso no se arregla importando mano de obra.
Ayer publicaba El Confidencial una larga entrevista con Feijóo:
https://t.co/snZN4J8Nwp
A menudo es más informativo comprobar de qué no habló Feijóo:
1) La palabra “pensiones” (o variaciones como “seguridad social”) no aparece nunca.
2) La palabra “fecundidad” (o variaciones) no aparece nunca.
3) La palabra “productividad” (o variaciones) no aparece nunca.
4) La expresión “déficit público” solo aparece una vez, al explicar por qué Rajoy se encontró en una situación complicada al llegar al gobierno.
5) Sobre vivienda solo dijo “¿Voy a derogar la legislación intervencionista de vivienda? Por supuesto.” y “Construimos un millón de viviendas. No tenga usted ninguna duda.”
6) Sobre inmigración, solo dijo: “¿Voy a derogar la política inmigratoria del Gobierno, desordenada, precipitada, que da derechos a lo que es ilegal? Por supuesto.”
Distintos lectores pueden ordenar estos seis problemas estructurales de España (pensiones, fecundidad, productividad, cuentas públicas, vivienda e inmigración) de manera diferente, pero es difícil argumentar que no sean los seis problemas fundamentales a los que nos enfrentamos a largo plazo. Sobre cuatro de ellos, Feijóo no dijo absolutamente nada. Sobre dos de ellos, dijo obviedades vacías.
Esta entrevista puede interpretarse de dos maneras.
Primera, que ya cerca de la Moncloa, Feijóo es reacio a dar armas al adversario explicando las reformas que quiere implementar.
Segunda, que Feijóo no piensa hacer nada serio con respecto a estos seis problemas.
Yo le doy mucha más probabilidad a la segunda interpretación. ¿Por qué? Porque el votante mediano del PP, relativamente mayor y con vivienda en propiedad, no quiere realmente que cambie nada:
1) En materia de pensiones, el votante mediano del PP quiere que el sistema se mantenga como está, porque es el principal beneficiario.
2) En fecundidad, al votante mediano del PP le importa poco el futuro demográfico de España, pues ya se habrá muerto cuando empiece a ser catastrófico.
3) En productividad, el votante mediano del PP pierde más con los costes de ajuste de la liberalización de mercados o las reformas estructurales en el corto plazo de lo que gana en bienestar en el largo plazo.
4) En déficit público, el votante mediano del PP pierde más con cualquier ajuste serio de las cuentas públicas (no, “cortar el despilfarro”, aun siendo necesario, no da para tanto; no se haga usted las cuentas del Gran Capitán que veo constantemente en X).
5) En vivienda, el votante mediano del PP es propietario de vivienda, y que esta suba de precio es su principal ganancia de riqueza. De hecho, “la legislación intervencionista” es un guiño para eliminar controles de alquileres, que, aun siendo una medida necesaria desde mi perspectiva, beneficia indudablemente a los propietarios.
6) En inmigración, el votante mediano del PP sale beneficiado gracias al flujo de caja fiscal positivo que generan los inmigrantes en el corto plazo, aunque su flujo de caja fiscal total sea negativo a largo plazo. Y muchos votantes del PP (pequeños y medianos empresarios) ganan con la presión a la baja de los salarios y el incremento del precio de la vivienda causados por la inmigración.
A fin de cuentas, el votante mediano del PP quiere la misma política económica que ha seguido el PSOE (y el PP en iteraciones anteriores), quizás con impuestos sobre la renta ligeramente más bajos y menos corrupción “de los otros” (la corrupción de “los nuestros” siempre es lawfare).
Es particularmente revelador que en la entrevista le pregunten a Feijóo si no hará como Rajoy y, al final, no cambiará nada. Feijóo, que debía venir preparado para esta pregunta, responde que Rajoy llegaba en una situación de emergencia. Esta explicación se cae por sí sola: Montoro no presentó el presupuesto hasta después de las elecciones andaluzas del 25 de marzo de 2012. Para eso sí que había tiempo.
Como llevo insistiendo últimamente: la política es siempre sin romance. El gobierno del PP no cambiará nada sustancial porque el votante mediano del PP no quiere que nada sustancial cambie. Por eso el PP ha elegido como líder a Feijóo. Y por eso cosas como cambiar la ley electoral, el bálsamo de Fierabrás de muchos, no servirán para nada. El problema de España es que los políticos llevan 30 años siguiendo a la perfección lo que quiere el votante mediano.
La economía política del caso Leire va mucho más allá del epifenómeno de los pagos ilegales a la “fontanera” del PSOE.
La evidencia apunta a que se montó una estructura, casi con seguridad desde Moncloa, para subvertir los pilares del Estado de derecho y preservar el poder de Pedro Sánchez. Es, desde el caso GAL, el escándalo más grave de nuestra democracia.
Este socavamiento, sin embargo, forma parte de un patrón más amplio: el desmantelamiento del Estado en el que el PSOE se embarcó el 13 de noviembre de 2003, cuando Zapatero prometió en el Palau Sant Jordi que “Apoyaré la reforma del Estatuto que apruebe el Parlamento de Cataluña”.
La realidad electoral española, cada vez más clara, es que el PSOE solo puede gobernar con los votos del nacionalismo (o cuasinacionalismo) de Cataluña, País Vasco y Navarra. Sin los escaños de estas tres comunidades, la derecha nacional habría tenido mayoría absoluta en todas las elecciones desde 1996 hasta 2023, salvo en 2004.
Pero para lograr esos votos, el PSOE tiene que comprometerse con el desmantelamiento del Estado, ya sea de forma directa (la reforma de la financiación autonómica) o indirecta (el control partidista de las instituciones). De ahí a intentar destruir la UCO solo hay un paso, y se da a la primera tentación.
Por tanto, el PSOE solo elegirá como secretario general a alguien como Zapatero o Sánchez, a quienes el Estado trae al fresco. No son accidentes: son la respuesta estructural del sistema. No hay “PSOE bueno”, porque un “PSOE bueno” no puede gobernar y la mayoría de sus militantes no tienen vocación de suicidio político. Para suicidarse, es mucho más rápido apuntarse a Podemos.
Enfrente solo hay un PP sin la menor visión de futuro (la reciente visita de Feijóo a Cataluña demuestra, por enésima vez, que el PP no tiene plan para nada) y un Vox con un Santiago Abascal que no da más de sí (que Vox ronde el 18%-20% en las encuestas, dada la situación actual, debería leerse como un fracaso).
El problema es que no veo salida en el marco actual. Tras la crisis del euro surgieron dos proyectos de reforma: C’s y Podemos. Los votantes rechazaron ambos. Sí, los dos partidos cometieron errores tácticos y de liderazgo, pero, a fin de cuentas, el votante mediano prefirió lo malo conocido (PSOE y PP) a lo malo por conocer (C’s y Podemos). El votante mediano no quiere que nada cambie porque vive del Estado, de forma directa (pensiones, empleo público) o indirecta (transferencias varias, regulaciones).
Creo que todo esto saltará por los aires en algún momento hacia 2030, año arriba o año abajo. Pero no descarto que sigamos, en su lugar, un camino de declive irreversible. Con una fecundidad de 1,1 hijos por mujer y la inmigración que tenemos, quizá en 2080 la España que conocemos desde 1492 ya no exista.
Y si usted, lector, me pregunta qué se puede hacer: no solo no lo sé, sino que dudo que pudiera arreglar nada aunque yo fuera el que tomara las decisiones.
Últimamente no he colgado nada en español porque la situación en España me deprime bastante.
Un ejemplo es este anuncio del PP sobre ocho medidas si llega al gobierno, que aquí incluyo.
Fijémonos en estas ocho medidas. Una, la ley sobre ELA, afecta a una minoría muy pequeña del país. Sí, tener esta enfermedad es una desgracia, pero estamos hablando de 900 casos al año en un país que se acerca ya a los 50 millones de habitantes. Es “buenismo” en su manifestación más mediocre. Otra, bajar el IVA de los productos básicos, es demagógica y en contra de la teoría económica básica. Modificar la Ley Presupuestaria para que haya un mayor control sobre el gasto en defensa y seguridad resulta irrelevante. Y las otras varían entre lo necesario pero no muy importante (la independencia del CIS) y lo esperpéntico (modificar la Ley de Costas).
España tiene cuatro problemas existenciales:
1) Fecundidad.
2) Inmigración.
3) Falta de crecimiento de los salarios reales.
4) Vivienda.
Ni una de estas medidas tiene nada que ver con 1)-4) (excepto, de pasada, la ley antiocupación). ¿Por qué? Porque cualquier cosa que de verdad contribuya a la solución de 1)-4) implicaría sacrificios para los votantes del PP: personas de más de 55 años que quieren dejar todo como está. De hecho, la ley antiocupación se menciona porque protege los derechos de propiedad de los mayores.
Feijóo y el PP, más en general, tienen la idea del futuro de España de una ameba porque a sus votantes el futuro de España les trae el fresco mientras su pensión se pague y el precio de su piso no caiga.
Y nada de lo que yo (o cualquier otro) pueda decir será capaz de mover ese macizo carpetovetónico.
Liderando el paro general y juvenil de toda Europa, los servicios públicos colapsados, el poder adquisitivo de los españoles en mínimos, la inseguridad en aumento, la vivienda disparada y Sánchez nos va a meter a 2 millones de inmigrantes.
Este es el patriota, según algunos...
🌇🇪🇸🛩️ Un piloto de la Armada graba unas espectaculares vistas de Madrid mientras vuela desde la base aérea de Getafe rumbo a Tolón (Francia)
🗣️ "Madrid amaneciendo", escribe Eduardo Golmayo, el piloto que inmortalizó el momento
Cuando volví en Navidades algo que me sorprendió es como en España sorprende, incluso llega a molestar, si dices que somos pobres comparados con Europa. Puede escocer, pero es que es la verdad. Y no te digo más si empiezas a comparar salarios… te hacen la cruz.
Se han dicho ya tantos disparates sobre la condena al Fiscal General del Estado que creo necesario aclarar algunas cosas.
¿Queréis huir de todo ese ruido y saber qué ha ocurrido realmente? Pasad y leed.
Dentro hilo 🧵
Hay que tomar un poquito más la iniciativa. Llamar para reservar, escribir el primer mensaje, pedir el número, saludar primero, proponer el plan, pagar la ronda, elegir la música del coche, plantar un besazo.
EL Papa León XIV ha recordado al millón de jóvenes reunidos en Tor Vergata (Roma), la misma frase que San Juan Pablo II nos dijo en el año 2000, hace 25 años, en el mismo lugar:
"Es Jesús al que buscáis cuando suspiráis por la felicidad"
#JubileodelosJovenes
#jubileodelosjovenes2025
#JubileodelosJóvenes2025
#Jubileo #Jubileo2025
Mi solidaridad con Santos Cerdán y su familia.
El acoso de ultraderechistas disfrazados de periodistas no tiene cabida en una democracia.
Esto no va de partidos, va de derechos.
Un abrazo, @santicl.