me daño mentalmente tratando de entender, justificar las malas actitudes que la gente tiene conmigo, rompo mi corazón esperando el mismo trato que doy; la realidad es que los otros no actúan como yo, mi gran error es siempre creer que todos harían lo mismo que yo haría por ellos.
un día se te quita el miedo de perder a las personas, de empezar de cero, te vuelves adicto/a a tu tranquilidad y aunque a veces la soledad duela y los nuevos comienzos sean difíciles, entenderás que siempre vas primero y que por nadie vale la pena apagarse, descoserse o romperse.
Vas creciendo y no es broma que empiezas a valorar hasta lo más sencillo. Una palabra, las risas con tu gente, un abrazo de mamá, que pregunten cómo vas con tus cosas, un perdón, un te quiero. Son cosas demasiado sencillas, pero que te cambian la vida.