A finales de marzo del 2013, un profesor de jiu jitsu llamado Daryell Dickson Menezes Xavier, violó salvajemente a su hijastro de 1 año y 8 meses hasta dejarlo sin vida.
Daryell se entregó a la policía tras pasar más de 30 días escondido. Cuando entró en la cárcel, el profesor de jiu-jitsu dijo que si alguien le atacaba, podría acabar 'muy mal'...
Cuando sus compañeros de celda se enteraron de porqué estaba en prisión le aplicaron justicia carcelaria.
Un día, 20 hombres atacaron y violaron a Xavier. Le dejaron con heridas por todo el cuerpo, las más graves en la región anal.
Cuando se recuperó del ataque, los prisioneros todavía seguían insatisfechos y furiosos por el delito cometido por el profesor pedófilo.
Volvieron a violarle y destrozaron los puntos de sutura que tenía.
Las manchas de sangre en la parte trasera del pantalón del profesor son una prueba de lo mucho que sufrió.
Es la justicia para los pedófilos.