Santiago Abascal decidió a finales de 2025 hacer lo que jamás ha hecho un líder en la historia democrática de este país: recorrerse toda Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía para devolverle a la gente la esperanza que necesita.
En total, más de 100 municipios visitados y seis meses de viajes y trabajo incansable con un objetivo: hacer a España grande otra vez.
Hoy, ese trabajo es recompensado frente a un Moreno Bonilla que se ha acercado a colectivos, agendas y empresas contrarias a los intereses nacionales.
Un día le contaré a mis nietos que he podido vivir muchos de esos viajes y he conocido una admiración hacia su figura que creía inexistente en la clase política española.
Pero esto es solo el principio del camino: España está cada día más cerca del abismo y solo un cambio a nivel nacional puede evitarlo. Inseguridad, paro, desindustrialización, abandono del sector primario, colapso de los servicios públicos, inmigración masiva… Son muchos los problemas que nos asolan y sólo un líder que lo denuncia.
Ojalá Andalucía se convierta en en principio del fin de un bipartidismo que lleva décadas estafándonos y pronto el país pueda dar el giro de 180 grados necesario. De momento, PRIORIDAD NACIONAL para la región con más habitantes de España.
Lo voy a tuitear todos los días: el Gobierno lleva tres años incumpliendo la Constitución sin presentar los Presupuestos. Los ciudadanos tienen derecho a saber en qué se gastan sus impuestos.
Por poner en contexto.
Si se moría tu abuela solo podían ir 3 personas al velatorio.
Un helicoptero fue a una playa para detener a una chica que hacía surf.
La policía entraba en casas si hacías reuniones.
Mientras tanto, el ministro Ábalos de orgias con putas y sus colegas.
Fueron a por la mujer de Aznar hasta la puerta de la peluquería.
Fueron a la casa de Rajoy cuando salía a hacer footing.
Fueron encapuchados a la casa del novio de Díaz Ayuso.
Lo único que cambia es la reacción e ideología de la pentaimputada.
No vais a prohibir mi trabajo.
Cuando abrimos el testamento de mi abuela, nadie se lo creyó:
Me lo había dejado TODO a mí.
La casa.
Las joyas.
Los ahorros.
Todo.
En la notaría, el silencio duró dos segundos.
Luego empezaron:
“Esto tiene que estar mal.”
“Seguro que la manipulaste.”
“Vamos a impugnar, esto no es justo.”
Mi madre no me miraba.
Mi tío apretaba los papeles como si se los fueran a quitar.
Yo solo pensaba:
“¿Por qué a mí?”
El notario repitió, imperturbable:
“Su abuela lo dejó muy claro. No hay duda jurídica.”
Pero el problema no era la ley.
Era el ego.
Esa misma noche empezaron los mensajes:
“Tú sabes que la abuela no era consciente.”
“Lo normal es repartirlo entre todos.”
“Si no compartes, rompes la familia.”
La familia ya estaba rota.
Solo que el dinero la había dejado en evidencia.
Una semana después, me llamó el cura del barrio:
“Tu abuela me dejó algo para ti. Dijo que vinieras cuando empezaran a decir que eras una aprovechada.”
Tragué saliva.
“¿Te dejó más cosas?”
“Digamos que te dejó munición.”
Al día siguiente fui a la parroquia.
Me llevó a una sala pequeña… y cuando abrió una puerta del fondo, me quedé parada.
El viernes Pedro Sánchez dice que está muy enfadado y que no va a presentar Presupuestos Generales porque hay que centrarse en los efectos de la guerra. El sábado se va de ruta al Valle de Arán y graba vídeos de TikTok recomendando libros y música. Es un puto psicópata.