hice las paces con un vato con el que salí y fui muy, pero muy grosera. se siente bien haber podido reconocer mi comportamiento y haberlo platicado. es bien chido. me da gusto sentir que podemos ser amigos.
ando bien pinche estresada y hormonal, quizá me quedé sin trabajo y están pasando cosas muy raras, pero mi novio me regaló un masaje con una señora de manos mágicas y ya se me olvidó tooooodo lo que me preocupaba. sí resolvió el muchacho.
El amor de un vato que cuida tu vulnerabilidad se siente como un tecito y una cobija en un día lluvioso, pero, mijas, el amor de un vato que quiere verte ser exitosa sin sentirse amenazado se siente como pinches esteroides.
pero en fin, los malos son los buenos, los buenos son los malos, abajo es arriba, arriba es arroz. coman frutas y verduras, vivan y dejen vivir, usen el internet para cosas bonitas.
pues... casi no hablo de esto pero quiero reflexionar sobre cómo a veces difícil querer a alguien que ha tenido relaciones densas con personas que tú conoces, sobre todo si esas otras personas son muy vocales respecto a las heridas remanentes de esa relación previa.
es incómodo tener que voltear más de una vez a la calle por sentir que alguien te va a atropellar a ti, aunque no esté pasando nada. es feo encontrar sin buscar, y más cuando hay un esfuerzo consciente por evitarlo. da mucha hueva tanta llamadera de atención jsja.
es cabrón sentir que hagas lo que hagas, bloquees a quien bloquees te vas a enterar de detallitos sobre esa relación que ni siquiera te interesan y que son como basurita mental innecesaria disfrazada de auto superación, sororidad y brillitos tóxicos.