No sabría vivir sin el Señor…, Jesús me visita a menudo, me instruye, me tranquiliza, me reprende y me amonesta. Él Mismo conforma mi corazón según sus deseos y su complacencia divina, pero siempre lleno de misericordia y bondad; nuestros corazones están fundidos en uno.
"La palabra misericordia incluye otra dos: miseria y cor, miseria y corazón. Se habla de misericordia cuando la miseria ajena sacude tu corazón."
San Agustín. (Serm. 358A, 1)
Propósitos generales:
I. Rigurosa observancia del silencio, el recogimiento interior.
II. En cada hermana ver la imagen de Dios y de este estímulo debe provenir todo el amor al prójimo.
III. En cada momento de la vida cumplir fielmente la Voluntad de Dios y vivir de ella.
Jesús, en Ti confío.
Propósito particular:.. unirme a Cristo Misericordioso, o sea ¿qué haría Cristo en ese o en aquel caso?, y con el espíritu abrazar el mundo entero, especialmente a Rusia y España.
"Aunque hubiesen sido malos aquellos por cuya causa vosotros no estáis en la Iglesia, debisteis permanecer en la Iglesia, soportando a quienes de ningún modo podíais mejorar ni separar".
San Agustín.
(T. Apolog. III, V, 6)
"En esta vida, toda tentación es una lucha entre dos amores: el amor del mundo y el amor de Dios; el que vence de los dos, atrae hacia sí,como por gravedad, a su amante."
San Agustín. (Serm. 344, 1, 2)
Me veo tan débil que si no tuviera la Santa Comunión, caería continuamente; una sola cosa me sostiene y es la Santa Comunión. De ella tomo fuerza, en ella está mi fortaleza.
"Todo cuanto ha sido abandonado por la vida se llama muerto, y lo muerto es dejado por el alma; mas esta vida, que abandona a los seres que mueren, porque ella misma es el alma, no puede dejar su propio ser. Luego el alma no puede morir"
San Agustín
(La Inmort. del Alma. IX, 16)
Oh Divino y Sumo Sacerdote, que el poder de Tu Misericordia acompañe a los sacerdotes y los proteja de las trampas y asechanzas del demonio, tendidas incesantemente para atrapar sus almas. Que el poder de Tu Misericordia destruya lo que pueda empañar la santidad de los sacerdotes
"Soy un pequeñuelo, pero tengo un Padre siempre vivo y un tutor cabalmente digno de confianza: Tú mismo mi Dios, que me engendraste y me defiendes."
San Agustín. (Conf. X, IV, 6)
"Dios, Creador de todas las cosas, dame primero la gracia de rogarte bien, después hazme digno de ser escuchado y, por último, líbrame."
San Agustín. (Sol. I, I, 2)