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AHORA RETÍRESE SIN MOLESTAR
Hay una sinceridad brutal en ciertos lapsus del poder. Un momento en que el maquillaje tecnocrático se corre, el PowerPoint se cae al suelo y aparece, desnuda, la verdadera concepción que algunos tienen de las personas. Esto ocurrió cuando el economista David Bravo, al explicar los costos de despido desde la mirada empresarial, terminó diciendo que “cada persona es un cacho”. Y aunque después llegaron las explicaciones y los “no quise decir eso”, la frase ya había cumplido su función: revelar lo que muchos piensan cuando creen que nadie los escucha.
En la liturgia empresarial contemporánea el trabajador es celebrado mientras produce. Ahí sí aparecen las campañas motivacionales, los discursos sobre “capital humano”, las fotos sonrientes en redes y las charlas sobre liderazgo empático con coffee break incluido. El trabajador es “parte de la familia”, “el motor de la empresa”, “el corazón de la organización”. Hasta que envejece, se enferma, exige derechos o simplemente deja de ser rentable. En ese instante, se transforma en pasivo laboral. La familia pasa a ser un costo. Y el trabajador, un cacho.
La paradoja es grotesca. Los sectores que se llenan la boca hablando de mérito, esfuerzo y cultura del trabajo, son capaces de reducir una persona a una molestia contable cuando llega el momento de despedirla. Como si el trabajador fuera un insumo desechable. Como si detrás de cada contrato no hubiera una vida completa: hijos, deudas, sueños, enfermedades, estudios y décadas de esfuerzo levantando precisamente las utilidades que hoy permiten a algunos dar entrevistas sobre “flexibilización”.
Resulta fascinante escuchar a economistas hablar del empleo con la misma sensibilidad emocional con que un frigorífico explica la temperatura del hielo. Hablan de personas como piezas intercambiables de LEGO.
Si pudieran, medirían el alma en indicadores trimestrales y pondrían a licitación la dignidad humana para mejorar la productividad.
Y después preguntan por qué existe desconfianza hacia las élites empresariales.
El problema no es solamente una frase desafortunada. Es la concepción del mundo. Una donde el trabajador vale mientras sirve y sobra cuando reclama. Una lógica utilitaria donde los derechos laborales aparecen como obstáculos contra la eficiencia, y no como conquistas civilizatorias construidas tras décadas de abusos y desigualdad.
Porque conviene recordar algo elemental: el trabajo no es únicamente una variable económica. Es identidad, integración social, estabilidad familiar y dignidad humana. El empleo sostiene barrios completos, financia estudios, cuida adultos mayores y permite construir comunidad. Detrás de cada sueldo hay familias enteras dependiendo de ese ingreso. Reducir todo a un “cacho” no es tecnocracia; es deshumanización con corbata y lenguaje académico.
Y hay algo todavía más irónico: muchos de quienes hoy consideran un estorbo indemnizar trabajadores son exactamente quienes construyeron fortunas gracias a esos mismos trabajadores. Ningún empresario levanta una empresa solo. La riqueza la producen miles de personas levantándose temprano, viajando horas, soportando estrés y sosteniendo el funcionamiento cotidiano del país. Pero cuando llega la hora de repartir dignidad, algunos prefieren quedarse únicamente con las utilidades.
Quizás el verdadero “cacho” para ciertos sectores no sean los trabajadores, sino la idea misma de que las personas tengan derechos. Que exista legislación laboral. Que la sociedad todavía conserve la peligrosa costumbre de considerar a los seres humanos más importantes que los balances trimestrales.
Lo más ofensivo de todo esto, es lo que se transmite a quienes hoy estudian y sueñan con aportar al país. Se les dice, en el fondo, que su valor humano depende exclusivamente de su rentabilidad. Que mientras produzcan serán celebrados, pero que cuando dejen de servir pasarán a ser un problema administrativo. Una carga. Un cacho.
@MisColumnas
Si en la izquierda no se ponen a leer a Maquiavelo de manera rápida e intensiva.
Nos vamos a ir a la chucha denuevo.
Primero @pvodanovic baja el afiche de Kast como Pinocchio.
Arruinando el marketing político más notable de los últimos años por “pudor”.
Y ahora se pusieron a la fila de solidarizar con Camila Flores por las fotos de ella tirando con el amante en su casa.
Con su guagua durmiendo a menos de dos metros de su performance.
Donde ella invoca por segunda vez una ley, en la que no cree, pues la votó en contra.
Foto o video que tengo claro que filtró ella misma con un objetivo claro.
Cambiar el eje de la discusión política sobre ella.
Pecan de ingenuos, o de estúpidos más bien, algunos políticos progresistas en Chile.
🤦🏻♂️
📌Endeudarse para que los Chilenos no paguen el alza de combustibles ? NO
📌Endeudarse para financiar la rebaja de impuestos a los más ricos? SI
Este es KAST, este es QUIROZ
Brigido la cantidad de gente que echaron del Sotero 🏥 caleta de colegas que les avisaron que el viernes es su último día porque no hay dineros suficientes para pagar los sueldos.
Si usted se atiende en el Sotero y ve reducida (aun más) sus atenciones, agradezca a Kast.
Un nuevo estudio de la Fundación SOL reveló que las pensiones de retiro de CAPREDENA y DIPRECA superan hasta más de 10 veces las jubilaciones del sistema AFP. El informe expone fuertes desigualdades previsionales y muestra que el Estado destinó más de US$3 mil millones al financiamiento de pensiones militares y policiales durante 2025.
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Habría que editar esa publicación, ya que hoy ese título de "peor gobierno de la historia", se lo ha ganado el Kast y su gabinete, sin duda alguna. Las dos ministras salientes no tenían "la capacidad ni la experiencia para hacer la pega que los chilenos requieren". Por otro lado, la antigua publicación de Kast sí que es una hipérbole, así como lo son los aún imaginarios avances de este gobierno.
#ULTIMAHORA
Señores, estamos viviendo la era en donde el imperio capitalista se arrastra ante el comunismo, rogándole la oportunidad de hacer negocios.
Aaajajajajajajajajajaj que pinche gozadera!!!