Soltar es como cuando agarrás algo caliente sin saberlo. En el momento en que te das cuenta de que te quema, lo soltás. No esperás a entender por qué quema, no necesitás explicaciones, simplemente lo dejás ir para no hacerte más daño.
El precio que pagamos por asociarnos con la gente equivocada es razón suficiente para que seamos más estrictos sobre quien dejamos entrar en nuestras vidas.