La reputación de muchos hombres está a salvo gracias al silencio de muchas mujeres y la de las mujeres está manchada gracias a las mentiras de muchos hombres.
Bañarse sirve para todo. Para despertarse. Para sacarse el frío o sacarse el calor, para pensar, para no pensar, para pasar el tiempo, para hacer tiempo. Para distraerse. Para escuchar música y cantar en paz. ¿Cómo puede haber gente que no le guste bañarse?
Admiro profundamente a las personas que reconocen cuando su energía no está en su mejor momento y saben tomar distancia para no cargar a otros con aquello que están atravesando.