no mentían cuando decían que te despiertas un día y ya no te importa nada, sin advertencias, sin cambios dramáticos, solo un desapego tranquilo, casi pacífico
me lo tomo personal, porque a esta edad uno ya sabe lo que hace, con quién lo hace y por qué. No hay excusas, los actos hablan solos y no tengo por qué minimizar nada.
Siempre me ha parecido maravilloso el timing que tiene la vida para recordarte en el momento más random: lo que en su momento viviste como una tragedia, en realidad fue lo mejor que te pudo haber pasado.